CARTAS DE AMOR Salmos 119:97 “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación” Cuando conocí a Jesús verdaderamente y tuve mi encuentro con él, mi corazón aún con dudas, miedos, inseguridades y luchas con mi viejo hombre, siempre tuvo un solo anhelo, poder estar cerca de Jesús. Pedirle que de alguna manera me enseñara cómo debía tomar decisiones y vivir mi vida, o tal vez preguntarle qué significaban muchas de las cosas que me habían ocurrido antes de conocerlo. Y en medio de ese deseo, durante muchas noches, le reclamé a Dios por que Él decidía hablarle a otros y no a mi, pues había escuchado que otras personas decían que oían a Dios y que Él les direccionaba a cómo tomar una decisión en su trabajo, en su hogar, en una relación sentimental, y terminé cayendo en la frustración. Pero Jesús tuvo misericordia de mi clamor, y me enseñó por qué no podía escuchar su voz o entender lo que Él me hablaba, y me enseñó lo que el Rey David comprendió en su tiempo “Lámpara...
LA PALABRA CORRIGE NUESTRO CAMINO «¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra». Salmos 119:9 Es increíble lo rápido que una persona puede terminar metida en un problema gigante solo por no prestar atención a los pequeños descuidos del día a día. Nadie se levanta por la mañana diciendo: «Hoy quiero arruinar mi vida, destruir mis relaciones y amargarme el día». Eso no pasa así. Las cosas se dañan despacio. Uno empieza justificando una mentira pequeña, respondiendo de mal genio porque tuvo un día pesado, o guardando un resentimiento que después se vuelve imposible de sacar del corazón. Cuando te das cuenta, estás parado en un lugar horrible y te preguntas cómo terminaste ahí. Es exactamente como cuando vas manejando, te descuidas un segundo para mirar una notificación en el teléfono y el carro se mueve un poco hacia un lado. Si dejas el volante quieto, esos pocos centímetros te mandan directo a estrellarte unos metros más adelante. En el día a día nos pasa i...