UN GENUINO ARREPENTIMIENTO
El Salmo 51 nos abre una ventana al corazón de David en uno de los momentos más vulnerables de su vida. En este pasaje vemos a un rey, a un guerrero, que reconoce cuánto necesita de Dios a causa de su pecado. Vemos a un hombre consciente de su error, quebrantado y profundamente necesitado de la misericordia del Señor. Su oración no busca justificar su conducta; busca restauración y limpieza. David había pecado contra Dios al codiciar a una mujer casada y ordenar la muerte de su esposo, usando su autoridad como rey para enviarlo al frente de batalla. Intentó ocultar su pecado, pero fue confrontado por un profeta de Dios. A partir de ese momento, su corazón se llenó de un profundo arrepentimiento y clamó al Señor. En su oración, David hace tres peticiones concretas a Dios: 1. El perdón ¿Alguna vez alguien te ha pedido perdón mientras intenta justificar su falta? Es una situación incómoda, porque deja la sensación de que lo sucedido tenía alguna razón para ocurrir. Por eso la oración de D...