EL SACRIFICIO DE LA VOLUNTAD Getsemaní no es un lugar de multitudes ni de aplausos. No hay milagros visibles, ni palabras públicas, ni manifestaciones gloriosas. Getsemaní es el lugar del silencio, de la soledad y de la batalla más íntima que puede enfrentar el alma humana: la lucha entre mi voluntad y la voluntad de Dios. Jesús llegó a este huerto sabiendo lo que le esperaba. La cruz no era una sorpresa. La traición, el abandono, el dolor físico y la carga del pecado de la humanidad estaban delante de Él. Allí, en medio de la oscuridad de la noche, Jesús no pidió ser librado por orgullo, sino que expresó su humanidad: "Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú" Mateo 26:39 En Getsemaní vemos algo poderoso: Jesús no peleó contra los romanos, sino que peleó contra sí mismo. Contra su miedo, contra su dolor, contra su deseo natural de evitar el sufrimiento. Por...