“Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Tesalonicenses 5:23 NVI Querido lector: Hoy es un día para sanar tus heridas. Para hacerlo, es necesario reconocer que tú no eres solo un cuerpo. No eres solo un espíritu. Eres un ser tripartito: espíritu, alma y cuerpo . Cada uno forma parte de quien eres. Si quieres, podemos pensarlo de esta manera: si alguien solo pudiera utilizar dos terceras partes de su cuerpo físico, lo consideraríamos una discapacidad y buscaríamos ayuda de inmediato. Entonces, ¿por qué hemos tratado el descuido del alma de una manera diferente? Recordemos: Tu espíritu es donde te conectas con Dios. Tu cuerpo es la casa en la que vives. Tu alma es tu mente, tu voluntad y tus emociones. Es la parte de ti que recuerda, la que sintió y, muchas veces, la que todavía sigue cargando aquello que viviste. En el desarrollo...
LEGADO DE FE “ Tu pueblo reconstruirá las viejas ruinas y afianzará los cimientos puestos hace siglos. Llamarán a tu pueblo: “reparador de muros caídos”, “reconstructor de casa en ruinas”. Isaías 58:12 Querido Lector: Un legado comienza cuando alguien es capaz de ver más allá de sí mismo y desarrollar una visión para las generaciones futuras. Sin embargo, una visión por sí sola no es suficiente. Los grandes legados no aparecen por accidente. Se construyen mucho antes de que los resultados sean visibles. Lo mismo ocurre en nuestras vidas y en nuestras familias. Si queremos matrimonios fuertes, hijos con convicciones firmes y generaciones que amen a Dios, eso no será fruto de la casualidad. Será el resultado de constantes decisiones pequeñas, tomadas a lo largo de los años. Mira lo que nos dice nuestro pasaje sobre la preparación de David: “Luego David ordenó que se reuniera a los extranjeros que vivían en territorio israelita. De entre ellos nombró cante...