“Él contestó: —Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes, hipócritas, según está escrito:Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas». 8 Ustedes han desechado los mandamientos divinos y se aferran a las tradiciones humanas”. MARCOS 7:8 Hay una frase que seguramente muchos hemos dicho alguna vez: «Es que siempre lo hemos hecho así». La decimos en casa, en el trabajo y también puede aparecer en nuestra vida de fe. Hay cosas que aprendimos desde pequeños, costumbres que vimos en nuestra familia y enseñanzas que llevamos tantos años escuchando que, en algún momento, simplemente las damos por ciertas. Y no necesariamente son cosas malas. El problema surge cuando nunca nos detenemos a preguntarnos: ¿Esto realmente proviene de la Palabra de Dios o es simplemente algo que aprendí y nunca he cuestionado? Creo que esto es parte de lo que Jesús quería mostrar cuando confrontó a los fariseo...
Juan 8:31-32 31. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32. y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Ser discípulos de Cristo conlleva a rendir nuestra voluntad a sí señorío muchas veces como cristianos pensamos que basta con aceptarlo en nuestro corazón , asistir el domingo a la iglesia y ser parte activa de la iglesia y si bien todo esto es necesario y hay virtud en hacerlo este pasaje bíblico nos lleva más allá en lo que Cristo está buscando hacer en nuestras vidas solo al tener contacto con la palabra de Dios, guardar silencio ante su presencia y obedecer a su voz sin titubear seremos realmente sus discípulos, la vida y sus etapas muchas veces traen cansancio, temor, desánimo y como seres humanos nos sentimos desalentados para continuar con nuestra tarea como discípulos; seguir a Jesús siempre va a requerir de nosotros humildad para aceptar su corrección en determinado mome...