“Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.” Romanos 11:36, LBLA El propósito que Dios tenía cuando creó el mundo era reflejar su gloria: en los atardeceres, los animales, las galaxias y nosotros. Vemos no solo su gloria, sino también su carácter en todo lo que hace. Dios es creativo y organizado. Él puso en nosotros el deseo de anhelar su gloria y nos dio la misión de reflejarla y vivir para ella. En el momento en que permitimos que el pecado entre en nuestras vidas, fallamos en darle gloria a Dios. Es como si le dijéramos que amamos más cualquier otra cosa que a Él, pues solo queremos vivir para nuestra propia gloria. A mí me encanta escuchar a las personas hablar de su revelación con la cruz, de ese encuentro con Jesús que lo cambió todo. No se trata simplemente de disminuir el pecado que cometían. Ellos no te dicen: “Antes me emborrachaba y ahora solo tomo cerveza en el almuerzo”. Al contrario, dicen que todo lo que hacían antes de co...
Gálatas 5:22-23 “ [22] Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe; [23] mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Cuando hablamos de gozo , no nos referimos simplemente a una alegría humana o a una felicidad temporal. El gozo como fruto del Espíritu Santo es una alegría profunda, estable y sobrenatural que proviene de Dios y no depende de las circunstancias externas. El gozo es tener plena confianza y tranquilidad aun en medio de una circunstancia difícil, comprendiendo que el Señor dará la solución y que podemos confiar plenamente en Él. Independientemente del sufrimiento, el gozo nos permite tener paz y contentamiento aun en medio de nuestro diario vivir. Es de origen divino y nace de una relación íntima con Dios, al comprender que Él nos ha concedido un regalo hermoso: la salvación y la vida eterna por ser sus hijos. Según Nehemías 8:10 (NTV): “Nehemías continuó diciendo: «Vayan y festejen c...