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  CUÍDATE DE LA ENVIDIA “El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos.” PROVERBIOS 14:30 A lo largo de la Biblia podemos reconocer muchos ejemplos de envidia que han terminado en desastre. Ejemplos como Caín y Abel, de Saúl y David, o incluso el de los fariseos con Jesús, entre otros. Estas historias nos muestran una gran verdad: la envidia puede destruir el corazón. La Biblia define la envidia como un dolor o resentimiento ante el éxito, las posesiones o las ventajas de los demás. Más que un simple deseo de poseer algo, implica un desagrado por el bienestar ajeno, considerándolo una "obra de la carne" que destruye la paz espiritual. Caín y Abel eran dos hermanos que se dedicaban, respectivamente, a cultivar la tierra y a pastorear. Sin embargo, las ofrendas de Abel eran mejor recibidas por el Señor, ya que él siempre apartaba lo mejor para el Señor. El espíritu de la envidia invadió el corazón de Caín y lo llevó a asesinar a su p...
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  SÉ LIBRE DEL RENCOR “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.” Mateo 18 : 21 - 22   El Rencor se define como un sentimiento de hostilidad profunda y duradera hacia una persona a la que se responsabiliza de haber causado un daño u ofensa en el pasado. Se caracteriza por aferrarse al dolor y, a menudo, incluye el deseo de venganza o desear el mal a quien agravió   En Mateo 18:21-35 hay una historia fascinante que Jesús contó para explicar la esencia del perdón. Un rey decidió cobrar deudas. Le trajeron a un siervo que le debía diez mil talentos: una deuda impagable, del tipo que no se salda en esta vida ni en la siguiente. El siervo cayó de rodillas, rogó, pidió misericordia. Y el rey, movido por compasión, hizo algo que nadie esperaba: le perdonó todo. Hasta aquí la historia es preciosa. Pero aquí vien...
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 EL FUEGO DE DIOS EN TU VIDA Querido Lector, en este día te voy a enseñar cómo podemos encender el fuego de Dios en nuestra vida. Pero ¿cuáles son las herramientas para tener el combustible necesario:? Hay que echarle leña al altar, pero ¿Cuál es la leña que mantenía encendido el fuego de la relación con Dios?  ✓ La oración: Todos los días cuando tú y yo oramos, le estamos echando leña al altar.  ✓ La adoración: Cuando tú y yo estamos adorando, le estamos echando leña al altar. La adoración en la Biblia es representada por el incienso; cuando tú y yo oramos, estamos echando leña; cuando tú y yo adoramos, estamos echando leña.  ✓ Congregarnos: Cuando nos reunimos tú y yo, estamos echando leña; así lo establece la Biblia:  " Sin dejar de reunirnos, como algunos lo acostumbran, sino animándonos mutuamente, y más aún cuando veis que aquel día se aproxima".  ✓ Servir: Cuando colaboras en la iglesia, en tu ministerio o en alguna actividad, le está...

¡CUIDADO DONDE PISAS!

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  "Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad." Filipenses 2:13 (RVR1960) Para caminar en el propósito de Dios es necesario desarrollar ciertas actitudes que fortalecen nuestro carácter y nos permiten permanecer firmes en el llamado que Él nos ha hecho. ✓ Sé humilde Hay una línea muy delgada entre el amor propio y el orgullo, así como entre la humildad y la desvalorización personal. Esta última ocurre cuando una persona se acostumbra a que los demás minimicen, de manera constante y sutil, sus acciones, sus logros e incluso su propia identidad. No es a eso a lo que me refiero cuando hablo de humildad. En  Salmos 138:6  leemos: "Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos." Dios nos deja claro que Él atiende al humilde y mantiene distancia del orgulloso. Comprender esto nos ayuda a entender que la verdadera humildad atrae la mirada y el favor de Dios. También se necesita humildad y manse...

CAMINANDO EN EL PROPÓSITO DE DIOS

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  Todo llamado y propósito en Dios tiene un punto de partida fundamental que nos ayuda a evitar el deseo de renunciar. Cuando permitimos que el Espíritu Santo nos guíe, podemos caminar con una dirección más clara y definida. Lo primero que debemos hacer es identificar nuestro llamado y comprender el propósito universal que tenemos como hijos de Dios. Ahora bien, ¿cómo podemos caminar en ese propósito? 1. Mantén el enfoque Por lo general, las distracciones son nuestro principal enemigo en este recorrido. Cuando hablo de mantener el enfoque, me refiero a nunca olvidar la verdadera razón por la que hacemos lo que hacemos. Lo que hacemos por y para Dios no debe buscar nuestra propia validación, sino surgir del agradecimiento por todo lo que Él ya ha hecho por nosotros. La Biblia nos enseña cómo mantenernos enfocados en lo eterno: Colosenses 3:2  nos anima a poner la mira en las cosas de arriba. Proverbios 4:25  nos exhorta a mantener la mirada firme y recta. Mateo 6:33  ...

ENCENDIDOS POR DIOS

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  "Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz." Levítico 6:12 (RVR1960) ¿Cuál es la leña que mantiene encendido el fuego de nuestra relación con Dios? La oración:  Cada día que tú y yo oramos, estamos echando leña al altar. La adoración:  Cada vez que adoramos a Dios, estamos echando leña al altar. En la Biblia, la adoración es representada por el incienso. Así como la oración y la adoración ascienden delante de Dios, ambas alimentan el fuego del altar. Congregarnos:  Cuando nos reunimos como iglesia, estamos echando leña al altar. La Palabra nos exhorta:  "Sin dejar de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca"  (Hebreos 10:25). Servir:  Cuando colaboras en la iglesia, en tu ministerio o en alguna actividad para el Señor, es...

UN GENUINO ARREPENTIMIENTO

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El Salmo 51 nos abre una ventana al corazón de David en uno de los momentos más vulnerables de su vida. En este pasaje vemos a un rey, a un guerrero, que reconoce cuánto necesita de Dios a causa de su pecado. Vemos a un hombre consciente de su error, quebrantado y profundamente necesitado de la misericordia del Señor. Su oración no busca justificar su conducta; busca restauración y limpieza. David había pecado contra Dios al codiciar a una mujer casada y ordenar la muerte de su esposo, usando su autoridad como rey para enviarlo al frente de batalla. Intentó ocultar su pecado, pero fue confrontado por un profeta de Dios. A partir de ese momento, su corazón se llenó de un profundo arrepentimiento y clamó al Señor. En su oración, David hace tres peticiones concretas a Dios: 1. El perdón ¿Alguna vez alguien te ha pedido perdón mientras intenta justificar su falta? Es una situación incómoda, porque deja la sensación de que lo sucedido tenía alguna razón para ocurrir. Por eso la oración de D...