“Pues mi pueblo ha cometido dos maldades: me ha abandonado a mí —la fuente de agua viva— y ha cavado para sí cisternas rotas ¡que jamás pueden retener el agua!” Jeremías 2:13 NTV Es importante recordar lo que Jesús dice: "el que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38).” Imagina un río impetuoso corriendo y saltando con fuerza mientras bajan por las montañas. Y lo mejor de todo, es que esas aguas están llenas de vida. Dios dio un mensaje al pueblo de Israel, en la época del profeta Jeremías, diciéndoles: "Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua" (Jeremías 2:13). Una de las tendencias que tenemos como seres humanos es la de buscar la seguridad: el crearnos nuestra propias cisternas en las que podamos almacenar el agua, sin tener que depender de la fuente. Sin embargo, hay varios peligros asociados a esto: el primero es que...