¿CUÁL ES TU ALIMENTO ESPIRITUAL?

"Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" Mateo 4:3-4

Cada uno de nosotros hemos experimentado el hambre física, esa sensación dolorosa e incómoda que experimenta nuestro cuerpo por el consumo insuficiente o nulo de energía alimentaria. El cuerpo humano puede tolerar varias semanas sin comer alimento alguno, pero ¿Has pensado cuánto puede soportar nuestro espíritu sin comida? ó ¿Qué tipo de comida necesita nuestro espíritu?

Cuando Jesús estaba en el día 40 de su ayuno, en medio del hambre fue tentado por el enemigo, quien le dijo que convirtiera las piedras en pan, a lo cual Jesús respondió que: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” dejando en claro que el hombre para poder vivir necesita la palabra de Dios, este es nuestro alimento espiritual.

En la actualidad, en medio del hambre espiritual y de la necesidad que viven las almas, el enemigo está usando la misma tentación con el hombre, pero esta vez no le está pidiendo que convierta las piedras en pan, sino que le está ofreciendo un alimento espiritual extraño y diferente a la Palabra de Dios.

Es común ver cómo el hombre se alimenta espiritualmente de lo que encuentra en las redes sociales, de lo que difunde algún Influencer o de lo que enseña un Coach en superación personal, pero lo triste es que muchos cristianos están cayendo en la misma trampa, pues han cambiado la Palabra de Dios por la palabra de un hombre, el tiempo de orar y de estudiar la biblia por una hora de música cristiana o un podcast cristiano, el tiempo de comunión con el Espíritu Santo por una conversación en WhatsApp.

Es tiempo de que volvamos a la fuente correcta, que le demos a nuestro espíritu el alimento que necesita, que volvamos a tener un avivamiento y una pasión por Dios que nos lleve a hacer su obra, es tiempo de que entendamos que Dios nos está llamando a cenar con Él y Él con nosotros, y que tengamos una verdadera comunión con Él.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apocalipsis 3:20.

Con amor, Saúl y Alba Serrato



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