VIVIENDO PARA CRISTO
“ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive
en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de
Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí” Gálatas: 2:20
En otras palabras “no yo, sino Cristo en mí” Romanos dice: “Así también
vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,
para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos
fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones
pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto
para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella
en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del
Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.” Romanos 7:4-6.
Dios nos promete que, si nos crucificamos
con Él y ya no hacemos las cosas más a nuestra manera, tendremos la cruz en un
presente continuo, y ya no andaremos más en nuestras fuerzas, ya no viviremos
más en escasez, resucitarán nuestros sueños enterrados y terminará la
enfermedad. Porque la Biblia dice que lo que vivimos ahora, es decir las
pruebas y las luchas, Jesús ya las conquistó por nosotros. Porque Jesús dijo “En
el mundo tendrán aflicción, pero confíen, yo he vencido al mundo”.
En ocasiones necesitamos un momento
como Popeye, cuando se comía las espinacas, pues entonces se hacía fuerte y
vencía a Pluto. Necesitamos marcar una línea en la tierra y decir “Hasta aquí
llegan mis fuerzas, no más a mi manera” y tomar las fuerzas en Dios. Cuando
vamos cada día a la cruz, renovamos nuestras fuerzas y dejamos que El hermoso
Espíritu Santo nos de su consuelo, poder y amor.
Pero muchas veces no podemos poner en
práctica este Versículo porque nuestra carne no la crucificamos a diario. Como decía Pablo, “Yo a diario muero, a
diario crucifico mi carne con sus deseos y pasiones” Todos los días debemos
crucificar nuestra débil y humana naturaleza, para que el poder de la
resurrección divina fluya a través de nosotros.
Es necesario ir todos los días a la
cruz y crucificar nuestra carne, para que no nos gobierne, ni nos controle,
para que no nos controle más la ira, ni la escasez, ni la enfermedad, ni el
orgullo, ni la pereza, ni la murmuración, ni la desobediencia, ni la amargura,
ni la envidia, ni el desánimo, ni la depresión, ni la tristeza, ni la
inmoralidad sexual. Sino que podamos estar alineados cada día con lo que el Señor
quiere que nosotros seamos y hagamos.
Dios nos regala está promesa: “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en
ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que
Cristo Jesús vuelva” Filipenses
1:6 NTV
Señor, hoy presentamos nuestras vidas en el nombre de tu Hijo amado Jesucristo y te pedimos que tomes control de lo que somos. Ayúdanos a crucificar nuestra carne con sus deseos y pasiones, para poder ver lo que tú quieres y tienes para nuestras vidas.
Con amor, Samuel Y Magdalena Santos.

Amén
ResponderBorrarGracias por tu devocional de reflexión y capacitación perosonal a día a día .
ResponderBorrarGracias por está enseñanza que nos deja ver q ya no debemos vivir en la ley, sino en. La GRACIA, en ese favor inmerecido, q muestra ese Cristo q vive en Mi.!
ResponderBorrarGracias por está enseñanza q nos muestra q ya no debemos vivir bajo la ley, sino bajo la GRACIA, bajo ese favor inmerecido, q muestra ese Cristo que vive en Mi!
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