¿ESTÁS EN EL CAMINO CORRECTO?

 

“Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” 1 Tesalonicenses 1:5-7

Nuestras vidas deben ser inspiración de Dios para otras personas. Por eso debemos cuidarnos de caer en las mentiras del enemigo, que dice que no podemos ser luz y que nos invita a vivir en una ausencia de esa luz, en oscuridad y tinieblas que no nos permiten distinguir la voluntad de Dios en nuestras vidas.

¿Qué diría un gran arquitecto si sus obreros rehusaran construir de acuerdo al plano e insistieran hacer lo que a ellos les parece razonable y conveniente, sin observar las especificaciones? Sabemos que él no permitiría que tal cosa aconteciera, sino los despediría y contrataría a obreros fieles e idóneos. De igual forma el plan de Dios es usar obreros aprobados y no ministros afamados. 

Estamos seguros que el Arquitecto Divino no está menos preocupado por su objetivo ni más indulgente en su censura a sus obreros, que aquellos constructores terrenales. No necesita consejeros, sino obreros con Él, para edificar su iglesia. Dios no consulta nuestra opinión, ya que Él es quien ha establecido las reglas y directrices con las que debe hacerse la obra.

¡Para ser un imitador de Cristo es necesario morir para experimentar una resurrección en Cristo! Para lograrlo, te invito a cambiar tus hábitos destructivos por hábitos constructivos, y esto se resume en dejar que Dios tome el control de tu corazón, mente y espíritu. Que sea Él quien guíe tus pasos y a pesar del dolor, confusión, incertidumbre y desesperanza, decidas tomarte de la mano de Jesús para ser no solo un oidor de su verdad, sino un hacedor.

Oración:

Amado Señor, permíteme conocerte como el arquitecto de mi vida y mi futuro. Déjame rendirme a tus pies y experimentar más de tu amor cada día, guíame en este caminar para que mi vida sea luz en medio de tantas tinieblas en esta tierra. ¡Te amo Jesús, amén!

Con Cariño, Rossemarie Rizzo Martínez.

Pastora MCI Bogotá- Colombia


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