Conversando Seriamente con Jesús
Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.
Salmo 139:23-24
Cuando me dijeron que tenía que hacer este devocional me hice muchas preguntas, ¿Cómo voy a hablar seriamente con Jesús? Y recuerdo cuando mi papá trataba de guiarme por el camino del bien, pero yo no lo escuchaba como muchos preadolescentes, una etapa de rebeldía y desobediencia, donde se ven a los padres como los enemigos, pero sus amigos son los buenos de la historia (esto fue lo que yo viví personalmente)
Cuando llegamos a los caminos del señor empezamos una relación con Dios, nuestra mente y corazón comienzan a tener reacciones, preguntas y cuestionamientos. En ese momento satanas, quien había tenido el control de nuestras mentes comienza a bombardearnos con pensamientos de duda y confusión, son estas las cosas que nos llevan a desestabilizarnos y retroceder; una piedra en el camino que nos impide avanzar para conquistar nuestros sueños.
¡Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón!
Era lo que le decía David al señor, pues él conocía muy bien a Dios y sabía que no podía ocultarle nada porque él conoce lo más íntimo de nuestro corazón. Lo impactante es ver cómo David parecía retar al señor cuando le dice “pruébame”, el sabía como comportarse delante la gente y cuando estaba solo; ahora será que como cristianos que decimos ser, podemos decirle al señor examíname como persona, hijo, esposo, esposa, padre y líder.
¿Será que hacemos negocios de manera correcta sin aprovecharnos de los demás?
Todas estas cosas las ve Dios y si hay este tipo de comportamientos en nuestra vida, mi invitación es decirle al señor, ayúdame a ser sincero contigo como dice la pastora Rossemarie quitémonos las máscaras. Para esto pongo uno de los testimonios que me ha marcado y es el motociclista que tuvo el accidente contra un automóvil, él decía tener una comunión con Dios pero al llegar al cielo vio que no era así.
En mi diálogo diario con el señor, le cuento cómo me siento y de inmediato él me regala una palabra donde me anima. En un momento de tristeza en mi vida, le dije al señor “no vale la pena vivir” y fue allí donde el me regaló una palabra en Jeremías 31:20 esta palabra me volvió el alma al cuerpo, cuando el enemigo quiere venir a traer tristeza en mi vida recuerdo su palabra ‘yo soy hijo precioso para el señor’.
Con cariño, Dubier.

Dios ten misericordia de nosotros, libranos del pecado que nos es ocultó, quien te podrá engañar
ResponderBorrarAmén y amén
ResponderBorrarA pesar de las dificultades, siempre agarrarse de El .
ResponderBorrarEl único que nos conoce y que nos guarda del mal. Muchas gracias ☺️
ResponderBorrarAmen Duby. El único que puede revelar lo que hay en nuestro corazón es DIOS y debemos buscarlo en todo tiempo para que nos guíe.
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