PALABRAS QUE EDIFICAN
"Escuchen y entiendan. Lo que contamina a una persona no es lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella. Entonces se le acercaron los discípulos y le dijeron: —¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oír eso?” Mateo 15:10-12
El título de este blog nos da una
enseñanza en dos vías, al que habla y al que escucha. Pero en los tiempos en
que fueron escritos estos versos, lo más importante para los hombres era
guardar ciertas normas y comportamientos acerca de la manera como se
alimentaban y el limpiarse las manos antes de comer, cosa que no está mal. Pero
nuestro Gran Revolucionario, ordenando las cosas les dice… “Un momento, no
hablemos del alimento o de las manos limpias, sino de las palabras que salen de
nuestra boca”.
Y acá es necesario hacernos un
examen de cómo le estamos hablando a los demás, estamos en un mundo sediento de
encontrar palabras buenas y de afirmación, palabras que den motivación a otros,
tenemos un dicho entre nuestras amigas para cuando queremos ser realmente
amables y asertivas en nuestras palabras y es decir “Modo Maribel Munar” (ella
es una de la Pastoras más dulces que he conocido, tan solo con una palaba que
sale de su boca basta para reiniciar a una persona y darle motivación al 100%).
El científico japonés Masaru
Emoto llevó a cabo un experimento curioso y que provoca reflexión. Emoto
estudió el impacto y la forma en la que reaccionaban las gotas de agua en
relación a las emociones humanas externas. Su experimento consistió en asociar
a determinadas gotas de agua una palabra que podría ser positiva (amor, cariño,
gracias…) o negativa (te odio, déjame, me molestas, mentira…).
Después de pegar estas palabras
escritas en un papel a los frascos que contenían el agua, observaba en un
microscopio cómo evolucionaban los cristales de agua y curiosamente los del
agua tratada con palabras positivas mostraban figuras preciosas como diamantes,
copos de nieve y perfectamente delimitados, mientras que las gotas de agua
sometidas a palabras de efectos negativos, tenían cristales de formas menos
definidas que incluso mostraban caos.
Esta experiencia puede llevarnos
a pensar en el impacto que nuestras palabras provocan en el receptor cuando las
emitimos. Si tenemos en cuenta que nuestro cuerpo tiene más del 60% de agua y
que nuestro cerebro tiene más del 70% de materia acuosa, ¿Qué puede pasar en el
cerebro cuando insultamos a alguien o lo sometemos a presión? por el contrario,
qué impresionante efecto se produce en cada molécula de agua que tenemos en nuestro organismo
cuando le decimos a alguien palabras como “te quiero”, “te aprecio”, “me gusta
lo que has hecho” ¿Cómo crees que se colocan las moléculas de agua en tu
interior cuando recibes una ofensa?
¿Cómo crees que se alinean las
moléculas de agua de una persona a la que halagas su forma de actuar y das las
gracias? Algo de química hay en todo esto que se mezcla con la parte emocional
¿O quizá es la emoción la que nos modifica la química? En todo caso, una palabra amable siembra
mucho más que una ofensa, además la forma de los cristales de agua es más bonita
y aunque solo fuera por esto vale la pena hablar de forma positiva.
Dios nos enseña el amor al prójimo
y es necesario que podamos empezar a usar nuestra lengua como conviene para no
lastimar a nadie. No te conviertas en un profeta del diablo a través de tu
lengua, no uses tu boca para herir, lastimar, desanimar, ofender, menospreciar,
desatar enfermedad o muerte, pues esto no honra a Dios pero si complace al
enemigo. Dios busca una persona que le obedezca para poner en sus labios la
palabra de vida, pero el enemigo también busca a alguien rebelde a Dios para poner
en sus labios palabras de muerte. ¿A quién le vas a servir con tus palabras?
Dale Carnegie en su libro “Cómo
Ganar Amigos e Influir sobre las Personas” dice “No critique, pues a nadie le
gusta estar en compañía de alguien que lo ande criticando, o que siempre esté
criticando a los demás” Y Gary Chapman en su libro “Los 5 Lenguajes del Amor”
Enseña que las palabras de afirmación, son una manera efectiva de expresar
amor. Toma el control de tu lengua, piensa bien en lo que dirás de ahora en
adelante pues el poder de la vida y de la muerte están en tu lengua.
Con amor, Alex y Leonor Ardila.


Gracias por esta enseñanza. Es muy edificadora y nos confronta mucho... A tener cuidado de cómo hablar , siempre nuestras palabras deben ser edificadoras, positivas y de bendición.
ResponderBorrarMuy bonito, gracias. Bendiciones
ResponderBorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarNo sabía el poder de las palabras en el agua,
ResponderBorrarlo tomó para mí voy a tener cuidado de mis palabras.
Amén, debemos cuidar nuestras palabras, No hablar a la ligera, cuidar nuestra lengua
ResponderBorrar