ORGANIZA TUS PRIORIDADES

"Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará"

Nuestra vida tiene que ser organizada en base a prioridades porque así sabremos a qué dedicarle más tiempo y esfuerzo para obtener el máximo de fruto.

En el mundo moderno, los medios, la cultura y la educación están dirigidos a que nuestros niños y jóvenes carezcan de prioridades para que el sistema moderno pueda manipular sus vidas con intereses ajenos al propósito de Dios.

Nuestra primera prioridad debe ser Dios porque es el primer mandamiento, porque a él le debemos todo lo que somos y fuimos creados para la alabanza de su gloria, para humillarnos delante de él y para darle la honra, el respeto y la adoración que se merece.

Nuestra segunda prioridad debemos ser nosotros porque tenemos que amarnos a nosotros mismos para amar a los demás, debemos cuidarnos y respetarnos (porque un adicto no respeta su propio cuerpo sino que lo daña), cuidarnos emocionalmente, afectivamente, moralmente y espiritualmente.

Nuestra tercera prioridad debe ser nuestra familia cuidar de los nuestros y rodearnos de un ambiente de apoyo de respaldo porque da seguridad e identidad.

Nuestra cuarta prioridad debe ser nuestro trabajo y el desarrollo de nuestras habilidades y talentos, buscar el progreso y dejar una base económica para nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Y cómo quinta prioridad, nuestro ministerio y servicio para Dios, el legado espiritual que dejamos para las próximas generaciones y nuestro servicio en la iglesia.

La efectividad de este orden de prioridades se comprueba si las miramos en sentido contrario.

Puede que perdamos el asistir a la iglesia y participar del servicio como ya nos lo demostró la pandemia, puede ser que venga la persecución y no nos podamos reunir más o que hayan catástrofes ambientales o sociales o económicas que impidan, pero todavía nos quedará como refugio nuestra familia.

A veces el dolor visita algunas vidas que pueden perder a sus familias en un accidente de tránsito o una catástrofe natural. Si esto pasa, todavía nos quedamos nosotros a nosotros mismos.

Puede también pasar que una persona sufra de Alzheimer hasta el punto de que se olvide quién es ella, cuál es su nombre o de dónde viene. En todos estos casos siempre nos quedará Dios porque él nunca se olvidará de nosotros, y si fundamos nuestra vida sobre la base de nuestra relación con él, si edificamos nuestra existencia sobre la roca que es Cristo, nunca perderemos.

En contraposición cuando una persona edifica su vida sobre cualquier otra cosa que no sea Dios, corre el grave riesgo de perderlo todo, porque cuando llegue nuestro último día y nuestra alma se vaya del cuerpo, lo único que nos podremos llevar será nuestra relación con Dios, ninguna otra cosa más.

En el último minuto de vida, cuando estamos a las puertas de la muerte, podemos ver con mayor claridad que ningún otro instante de la existencia, lo importante que es estar en paz con Dios. Así que el llamado es a ponernos en paz con Dios desde hoy, para asegurar nuestro futuro y vivir la vida con plenitud y Libertad en el amor de Dios.

¿Cuáles son tus prioridades?

Con amor, Alexander Ardila.








Comentarios

  1. Tantas veces no lo han enseñado pero la inmediatez nos resulta haciendo perder la perspectiva.

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