Hechos 10:44-48
El Espíritu Santo descendió sobre los demás después de haber sido bautizados, para confirmarlos en la fe; pero a estos gentiles antes de ser bautizados, para mostrar que Dios no se limita.
Pedro hace una visita a la casa de Cornelio donde Dios les da una verdad que Él ha aceptado a todas las personas que creen en su Hijo, sean judíos o gentiles.
El encuentro entre Pedro y Cornelio demostró que el derramamiento del Espíritu Santo no solo era para los judíos, sino también para los gentiles. Estos gentiles habían llegado a una fe salvadora genuina en Cristo y habían recibido el poder del Nuevo Pacto y la plenitud del Espíritu Santo, lo cual era una señal de que Dios los había aceptado como miembros plenos e iguales de su pueblo. Fue por medio de la muerte de Jesucristo que se derribó la separación entre Dios y los hombres. Ahora toda la humanidad que crea en Cristo tendra una relación personal y acceso a Dios.
Junto con Pedro había acompañantes que fueron con él a visitar a Cornelio. Los que estuvieron con él se quedaron asombrados al ser testigos que sobre los gentiles también se derramaba el Espíritu Santo.
La prueba de que la predicación de Pedro era reconocida por Dios, era el don del Espíritu Santo. Los conversos hablaron en lenguas, y así mostraron sus calificaciones y disposición para ir como misioneros en tierras extranjeras, y de inmediato usaron sus lenguas para magnificar a Dios. Y este es siempre el efecto. Ya sea que el converso hable en su propio idioma o en un idioma extranjero, glorificará a Dios hablando a otros del amor perdonador y la gracia redentora de Cristo.
Oremos juntos:
Amado Padre Santo, te pido que así como aquellos gentiles en quienes fue derramado tu Espíritu, yo también pueda hallar gracia delante de ti. y tu Espíritu sea derramado en mi vida para poder ir e impartir a otros de tu amor y gracia. Enséñame a ser ese hijo tuyo que lleva tu Palabra de salvación a otros, quita mis miedos para poder hablar como lo hizo Pedro, respaldado por el Espíritu Santo.
Con amor, Alberto y Alejandra Carvajal

Es tiempo de salir a predicar del amor de Dios
ResponderBorrarAmén. El Espíritu Santo nuestro consolador. Quien está con nosotros cada día y nos llena de poder. Gracias
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