¿CONOCES EL NOMBRE DE DIOS?

"¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti; que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras"

‭‭Jeremías‬ ‭32‬:‭17‬-‭19‬ ‭NTV‬‬

 

El día de hoy observaremos la oración de Jeremías, cabe recordarles, que al momento de hacer esta oración, Jeremías estaba preso, porque había comunicado un mensaje de parte de Dios al rey de Israel, y no le gustó.

Vean que Jeremías no pedía su liberación, ni que se hiciera justicia; primero reconoció y exaltó a Dios, reconoció que no hay nada imposible para Dios. 

Si usted quiere leer completa la oración, puede ir al capítulo 32, del libro Jeremías para que le quede aún más claro lo que estamos analizando en esta reflexión.


Lo segundo que hizo Jeremías fue describir las acciones de Dios, como Él  muestra misericordia a miles, pero también castiga, Él ve todo lo que hacen los seres humanos, y da a cada uno lo que merecen sus acciones. 


En esta parte de la oración, pronunció el Nombre que el profeta conoce de Dios, “Tu Nombre es Jehová de los Ejércitos”, en otras palabras, es el Dios que comanda lo que sucede.


Cuando sabemos cuál es el Nombre del Dios en que hemos confiado, y sabemos que es un Dios justo y compasivo, que actúa con misericordia hacia todo ser humano, pero que a la vez es un Dios Santo, y su Santidad se mira en la justicia que ejecuta; cuando sabemos todo eso, nuestras oraciones cambian; ya no es ¡dame!, no pedimos que Dios castigue, porque nosotros también somos dignos de castigo, ya no pedimos que Dios nos de el ganar en lo que sea, porque reconocemos que no sabemos qué es lo mejor ni para nosotros, ni para el país, ni para el mundo; ya no pedimos solo para nosotros. Dejamos de tener oraciones egoístas. 


En este punto aprendemos a decir con reverencia: “¡Que se haga tú voluntad en esta tierra!”, ¡Que se cumplan tus designios!, 

Porque confesamos nuestra total confianza y dependencia en Dios; porque nosotros no sabemos  cuál es nuestro  porvenir… y es ahí donde nos rendimos a los pies de nuestro Señor y podemos decir: ¡que se cumplan tus planes!. 


Querido Lector: te pregunto el día de hoy, ¿Conoces el Nombre de Dios cuando te diriges a Él?

Si tu respuesta es no, te quiero motivar a escudriñar en la biblia a conocer en tu devocional el nombre de Dios. Para que puedas experimentar más de cada uno de los beneficios de ser hijo y heredero de Dios. En Cristo Jesús. Amén

Con Cariño, Rossemarie Rizzo Martínez.

Pastora MCI Bogotá 

Inspirado del estudio bíblico "Dios en nuestras Oraciones"



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