COSECHA INAGOTABLE
“Mi
Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en
Cristo Jesús”
Filipenses
4:19
Hay
algunas personas que van a la iglesia a ofrendar, pero no les interesa escuchar
la predicación ni participar de la alabanza, solamente se sientan un rato y cuando
es el momento de la ofrenda, dan una buena ofrenda y luego se retiran. Este es
un comportamiento bastante extraño y no lo comprenderíamos si no miráramos el
trasfondo para conocer las razones que los mueven a actuar de esa manera.
Son
simplemente personas que, aunque no quieren un compromiso con Dios, conocen la
ley de la siembra y la cosecha, y saben que al sembrar en el Señor siempre
tendrán cosecha en prosperidad y progreso. Ni siquiera necesitan orar,
simplemente sembrar, porque hay una ley de la naturaleza que también se aplica
en el reino espiritual, consistente en que todo lo que el hombre siempre eso
también cosechará.
“No se
dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha
lo que se siembra”
Gálatas
6:7
Pero
de la misma manera hay mucha gente en la iglesia que está esperando un “de
repente” para cosechar en abundancia algo que nunca sembraron, están
dispuestos a recibir todas las finanzas que Dios les quiera dar, pero no están
dispuestos a sembrar nada, siempre están cuestionando el por qué se debe dar
dinero en la iglesia y luego se están quejando porque no reciben lo que
esperaban.
“Porque
donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”
Mateo 6:21
Estos
dos casos son extremos de una misma cosa.
“Da
y se os dará” dice el
Señor, y esta es una ley que no cambia. Aquí no hace falta orar, solo hace
falta creer en que se cumplirá porque es una ley natural como la ley de la
gravedad o cualquier otra.
Pablo
expresa estas palabras en filipenses 4:19
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os
falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”
Esa
es una gran promesa, pero como toda gran promesa en La Biblia, está
condicionada a un acto previo de obediencia, y lo que hizo la iglesia de Filipo
fue que dieron abundantemente para las necesidades de otros y por haber sido
generosos con otros, sobre ellos recaía esta promesa y vendría la provisión
sobreabundante de Dios.
Si
somos generosos en dar a otros de nuestro amor, nuestro tiempo, nuestro dinero,
y nuestro servicio, tengamos la seguridad de que vamos a cosechar
abundantemente de parte de Dios para todas nuestras necesidades.
Pero
en contraposición, el que no tiene tiempo para compartir con otros, el que no
sabe servir a los demás, el que empuña su mano fuertemente para no soltar su
dinero ni compartir con otros, puede tener la seguridad de que no recibirá la
provisión que espera o que necesita, en el momento más difícil.
Por
lo tanto, tenemos que aprender a ser auténticos sembradores, para que luego
podamos ser extraordinarios cosechadores.
La
verdad “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en
Gloria en Cristo Jesús” solo si primero hemos sembrado abundantemente para
justificar La cosecha. Si hoy no has estado cosechando, es probable que no hayas
sembrado lo suficiente en el pasado.
Si
quieres cosechar en tu futuro, el mejor momento para preparar la cosecha es con
lo que tú siembres ahora, siembra abundantemente, siembra sin cansarte, siembra
generosamente, que ¡el día de cosechar vendrá!
Con
amor, Alex y Leo Ardila.
Amén..así es...mil y mil bendiciones..
ResponderBorrarGracias Alex y Leito no saben que bien me hacen esos mensajes son una bendición.Dios los bendiga siempre .saludes a los niños.
BorrarAmen
ResponderBorrarAmén
ResponderBorrarAsí es
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