EL PRECIO QUE PAGUE
Confunde la mente de este pueblo;
que no pueda ver ni oír
ni tampoco entender.
Así no podrá arrepentirse,
y yo no lo perdonaré»
ISAÍAS 6:10
Al leer este pasaje por primera vez se me hizo difícil de “digerir” y más porque era un mensaje directo de Dios a Isaías, era complicado para mí entenderlo porque siempre se nos muestra a Dios como amor y misericordia (lo cual es) pero en este pasaje al principio no se parece en nada a esas características; sin embargo, al estudiarlo más a fondo me di cuenta de que si estaba ese amor y misericordia tan característicos de ÉL.
Para quien iba el mensaje era un pueblo que no había querido escuchar, Isaías ya les había predicado muchas veces, pero ellos simplemente no estaban dispuestos y siguieron sus propios criterios, por eso mismo la palabra que les fue dada había permitido que (como se nos dice en el versículo) sus oídos quedaran tapados y sus ojos no pudieran ver, aún más de lo que estaban antes, pues estaban sumidos en su pecado, su corazón y mente no estaban preparados para poder recibir de la palabra y ya no lo estaría.
El precio de tener un corazón terco que no quiere cambiar, es la muerte, el no poder ver, escuchar y entender la palabra de nuestro padre nos lleva inconscientemente a la muerte, Dios no puede intervenir en una persona que no quiere su intervención, no puede sanar, no puede obrar en un corazón que no acepta su verdad, porque Él respeta nuestro libre albedrío, Él es un caballero y no va a entrar en donde no se le es invitado.
Aun así no todas son malas noticias, al final del pasaje habla de aquel que se vuelve a Él, aquel que entiende con su corazón y se arrepiente; este versículo enfatiza lo importante que es nuestra decisión por ya todo está hecho, si tú decides arrepentirte dejar atrás esas cosas talvez pequeñas, talvez grandes que te estaban cegando para ver quien era Dios y que era lo que él te quería hablar, déjame decirte que solo es que hables y permitas que tu corazón se derrame ante ÉL, porque ya Jesús murió y resucito por ti y lo que te apartaba y te cegaba ya no tiene poder sobre ti, esa muerte que era el precio del pecado, se convierte en salvación para tu vida por su sangre.
Te animo a que sepas elegir y no dejes que un corazón terco quite una vida de propósito en Cristo.
Con amor, Laura Sofia Velásquez.

Amén
ResponderBorrarMuchas gracias por este mensaje; siempre alertas, ojos abiertos y oídos destapados 🙌🏼🙌🏼❤️
ResponderBorrarAmen gracias por esa palabra Laura ❤️
ResponderBorrar.🙏🙌
ResponderBorrarExelente mensaje amen
ResponderBorrarMe encantó . Gracias por esta profundidad en la palabra. Att Milena Herrera.
ResponderBorrar