"Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz."
Efesios 4:3
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas familias parecen tener una paz y una armonía que desafían cualquier explicación? La respuesta podría estar más cerca de lo que imaginas. El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, nos invita a ser “solícitos” en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz'. Esta unidad, que va más allá de las diferencias y los desafíos, es el fruto de la presencia del Espíritu Santo en nuestros hogares.
Uno de los retos más grandes que tienen los cristianos es poder ser sensibles a la voz del Espíritu Santo, y no solamente para las grandes decisiones que debe tomar, como las financieras, las familiares o las personales, ¡no!, él diseñó original de Dios es que nosotros pudiéramos encontrar descanso en el Espíritu Santo, incluso en como vivir en paz y unidad con nuestra familia.
Hay tantas cosas que desconocemos de los demás, seguramente nosotros creemos tener conocimiento de como se sienten nuestros seres más queridos, pensamos que como hemos convivido tantos años con esas personas podemos tener la seguridad de que sabemos lo que les gusta o no, pero la verdad es que hay cosas de alma que nosotros no conocemos, hay puertas que solamente el Espíritu Santo conoce.
Por lo anterior, no podemos esperar establecer una familia sacerdotal en unidad si primero nosotros no hemos decido escuchar la voz del Espíritu Santo, es decir, cuando él se ha vuelto la persona más importante en nuestros hogares existirá la paz y unidad, ya que dejaremos de hacer las cosas en nuestras fuerzas, aprenderemos a pedir perdón de una forma más rápida y genuina, escucharemos más y hablaremos menos y le daremos el lugar al Espíritu Santo, ese que solo él se merece.
Ahora, esto no significa que dentro de cada hogar no existan diferencias, claro que las existen, y por eso Pablo enfatizó mucho en la unidad a través del Espíritu Santo, le escribió a una iglesia primitiva que se encontraba compuesta por diferentes nacionalidades, es decir, personas con culturas, costumbres, idiomas y dietas diferentes, pero lo que más me encanta es que él no desconoce la realidad de que aún en esas diferencias el Espíritu Santo podía traer unidad tanto a la iglesia como a las familias.
Por eso hoy te invito, a que si el Espíritu Santo no ha sido quien dirige el centro de tu hogar, que hoy lo puedas invitar, estoy seguro que cuando le des ese primer lugar como familia, él tomara el control de todo lo que puedan estar viviendo, familiar, económico, o una enfermedad, y aunque todo sea difícil, él será quien los una para poder sobrepasar los tiempos difíciles, no olvidemos que el apóstol Pablo dice “solícitos” es decir, debemos siempre estar dispuestos a que el Espíritu Santo sea quien de unidad a nuestra familia.
Felipe Mercado

Amén y amén
ResponderBorrarAsí esl el fruto del Espíritu Santo es paz
ResponderBorrarSi señor el Espíritu de Dios debe estar en cada uno y más en las parejas gracias por esa reflexión
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