Día No. 1
HAMBRE POR DIOS
“Me guías con tu consejo y me conduces
a un destino glorioso. ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Te deseo más que
cualquier cosa en la tierra. Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu,
pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; él es mío para siempre. Los que
lo abandonen, perecerán, porque tú destruyes a los que se alejan de ti. En
cuanto a mí, ¡qué bueno es estar cerca de Dios! Hice al Señor Soberano mi
refugio, y a todos les contaré las maravillas que haces.”
Salmos 73:24-28 NTV
Es al sentir hambre del Señor cuando
buscamos conocerlo más, y Él nos revela de su persona para que podamos exponer
nuestras vidas y familias a su voluntad. ¡Es tener anhelo por el conocimiento
de su Palabra y la continua experiencia del eterno amor de Dios!
El
mayor adversario del amor a Dios no son sus enemigos, sino sus propios dones. Y
los apetitos más mortales son los simples placeres de la tierra. Porque cuando
estos reemplazan un apetito por Dios mismo, la idolatría es difícilmente
reconocible y casi incurable.
Jesús
dijo que hay quienes oyen la palabra de Dios, que despierta en sus corazones un
deseo por Dios. Mas entonces, “yéndose, son ahogados por los afanes, las
riquezas y los placeres de la vida.” En otra parte dijo: “las codicias
de otras cosas entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (Marcos
4:19) “Los placeres de esta vida” y “la codicia de otras cosas” -que no son
malas en sí- No son vicios, son dones de Dios, son sus básicos.
Cosas
como comer carne y papas, tomar café, jardinear, leer, decorar, viajar,
invertir, mirar la TV, navegar por Internet, comprar, hacer ejercicio, hablar
con otros, etcétera, se pueden convertir en mortales sustitutos de Dios.
Debemos
acercarnos más a Dios para ser libres del efecto Mortal de los Deleites
Inocentes.
Por
tanto, cuando decimos que la raíz del ayuno cristiano es el hambre por Dios, estamos
hablando del deseo apasionado de mantener la comunión con el Señor, que haremos
cualquier cosa y nos privaremos de cualquier cosa, con tal de proteger nuestra
relación con El Padre. Al hacer esto nos protegeremos de los efectos nocivos de
los deleites inocentes y de pensar que estamos bien.
¡El
objetivo de nuestro primer día de ayuno de Daniel, es buscar más a Dios como
nuestro guía y nuestro libertador!
Lectura:
Daniel 1:12-21
Oración:
Amado
Señor, te pido que me ayudes a negarme a mí mismo, ayúdame a conectarme contigo,
a orar, a leer tu palabra para aplicar y escuchar atentamente tu voz cada día
de este año 2025.
Con
cariño
Rossemarie
Rizzo Martínez
Pastora
MCI Bogotá
Inspirado
en este libro:
http://ucis.us/wp-content/uploads/2021/12/Hambre-de-Dios-John-Piper_comi
mpressed.pdf
Amén 🙏 mi pastora que mi deleite sea estar en la palabra de Dios que tengamos hambre de él de buscarlo para así cada día quitar de nuestras vidas todo lo q estorba y nos quita tiempo para estar con Dios,gracias por ese ejemplo mi pastora de estar a los pies de Dios te quiero mucho
ResponderBorrarGracias por creerle a Dios
BorrarCuando tenemos a Dios como prioridad El también coloca en su agenda nuestras oraciones como prioridad. Gracias por ser nuestra inspiración en cada temporada Pastora.
ResponderBorrarSeñor Jesucristo que este año 2025 seas el anhelo de mi corazón
ResponderBorrarLa prioridad del cristiano debe ser Dios, y su palabra esto nos hace libres de las cosas del mundo.
ResponderBorrarAmén y amén
ResponderBorrarNunca debemos conformarnos con lo que hemos conocido del Señor, siempre el tendrá alimento fresco para nutrir nuestra alma.
ResponderBorrarGracias pastora.
amén, el ayuno: menguar a la carne para que el espíritu crezca
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