UN AMOR QUE TRASCIENDE


"Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis." 1 Corintios 14:1

Hay momentos en la vida en que todo parece perder sentido. Podemos rodearnos de logros, trabajar duro para alcanzar metas, o incluso recibir el reconocimiento de otros, pero si en el camino hemos dejado de lado el amor, terminamos sintiéndonos vacíos.

Pablo entendía esto profundamente. Por eso, después de hablar en 1 Corintios 13 sobre el amor como la virtud suprema, comienza el capítulo siguiente con una invitación clara: “Seguid el amor”.

Este llamado no es solo a sentir amor, sino a vivirlo. Amar es una decisión diaria que va más allá de palabras bonitas o gestos momentáneos. El amor del que habla Pablo es paciente, incluso cuando alguien no responde como esperamos. Es bondadoso, incluso cuando no se recibe nada a cambio. Es un amor que no se jacta ni busca tener siempre la razón, sino que busca edificar y sanar.

Quizás hoy te sientes cansado o decepcionado porque has invertido tiempo, esfuerzo o recursos en cosas que parecían importantes, pero que al final no llenaron tu corazón. Tal vez has dado mucho y no has visto el fruto que esperabas. En esos momentos, recuerda esto: El amor nunca es en vano. Lo que haces con amor, aunque no lo veas de inmediato, deja una marca eterna.

El amor de Cristo es el mayor ejemplo de amor que jamás haya existido. Él no solo sirvió, sanó y perdonó; Él eligió entregar Su vida por personas que lo rechazaron, lo traicionaron y lo despreciaron. Fue un amor que amó incluso cuando no fue correspondido.

Piensa en esto: Jesús sabía perfectamente quién lo iba a abandonar, quién lo iba a negar y quién gritaría "¡Crucifícale!" aún después de haber sido testigo de Su bondad. Aun así, decidió amar hasta el final.

Su sacrificio en la cruz no fue cómodo ni simbólico. Fue doloroso, humillante y terriblemente injusto. Pero Jesús no retrocedió porque Su amor no se mide por lo que sentimos merecer, sino por lo que Él decidió entregar.

Ahora, la gran pregunta es: ¿Cómo podemos recibir semejante amor y seguir viviendo de la misma forma? Si Cristo entregó todo por nosotros, ¿cómo podríamos justificar la indiferencia, el orgullo o la falta de perdón en nuestra propia vida?

El amor de Jesús nos confronta porque nos recuerda que amar como Él amó implica morir a nuestro ego, dejar de lado el rencor y elegir perdonar incluso cuando no hay disculpas de por medio. Nos reta a dejar de vivir para nosotros mismos y empezar a vivir para Él, amando con la misma entrega que nos mostró en la cruz.

No se trata solo de sentir gratitud por Su amor, sino de permitir que ese amor nos transforme. El verdadero impacto de la cruz no se ve solo en lo que creemos, sino en cómo vivimos.


 Hoy, Cristo te invita a recibir ese amor de forma plena. Pero también te llama a darlo: a esa persona difícil de amar, a ese amigo que te falló, a ese familiar que te lastimó. Porque amar así no es fácil... pero es lo que realmente refleja el amor de cristo en nuestra vida.

¿Estás dispuesto a amar como Cristo amó? Oración

Señor, hoy reconozco que necesito más de tu amor en mi vida. Enséñame a amar como Tú amas: con paciencia, con entrega y sin esperar nada a cambio. Ayúdame a recordar que cada acto de amor, por pequeño que sea, tiene un valor eterno. Que mi vida sea un reflejo de Tu amor, para que otros puedan encontrarte a través de mí. Amén.

Con cariño, Sebastián Zambrano. 



Comentarios

  1. Si permitimos que Dios tome el control en nuestras vidas Dios obrará de una manera sobrenatural y nos sacara de ese valle de lágrimas y del desierto y Nos pondrá en el mejor lugar.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Porque estar agradecidos en el gozo del Señor?