Templanza

 


Todos por naturaleza tenemos deseos y apetitos, y la manera en la cual actuemos para satisfacerlos depende de los fundamentos en los cuales depositemos nuestra fe, pero no es suficiente con creer en la veracidad de una instrucción si no se tiene la templanza para aplicar domino propio a nuestra vida y sujetarnos a la dirección recibida.

Creo que todos de niños tuvimos un día, donde las golosinas o nuestra comida favorita empalagaron nuestro paladar, hasta decir ya no más, para mi hay un día de espaguetis y mucha salsa de tomate, recuerdo vaciar todo un frasco sobre un pequeño plato, al ser mucha salsa y tener la presión de comerla para no tener consecuencias en el considere, le agregue agua y el resultado una agua masa terrible, que dilema para un niño de 5 años, por seguridad propia debía comerlo todo, pues persuadido por mi querida madre quien sostenía en su mano a templanza,  al rejo con que nos disciplinaba, lo más sabio era consumirlo sin reproches sin levantadas de hombros y lo peor con cara de satisfacción.

Para suerte mía el incidente no fue mayor a un mal rato y un dolor de estómago.

La Biblia nos da varios ejemplos de personas en las dos posturas unas dando rienda suelta a sus pasiones y deseos, y otros que se controlaron a sí mismos, los Israelitas por herencia tenían un continuo contacto con la ley dada a Moisés como aquel pacto que Dios establecía con ellos como su pueblo, pero el mero conocimiento no era suficiente, cada uno debía obedecer, y recibir la retribución a su decisión, Salomón dijo en proverbios.  Cuando te sientes a comer con algún señor, Considera bien lo que está delante de ti. Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito.

En Daniel encontramos un hombre piadoso, quien junto con sus tres amigos decidieron no contaminarse con alimentos profanos ofrecidos a dioses paganos, y propusieron una dieta inicial de 10 días como prueba, la cual fue del agrado de Dios el cual les recompenso dándoles 10 veces más sabiduría y capacidad en la solución de problemas y conflictos del reino.

En contraparte tenemos a un hombre rico de la casa de Caleb, su nombre Nabal revelaba su comportamiento, pues significa necio e insensato, este hombre no honro a aquellos que protegieron sus bienes a manos de sus ciervos y en el tiempo de la cosecha se negó a favorecerlos, por su mala actitud David junto con una buena parte de su ejército, armados hasta los dientes, decididos a vengar su afrenta se dirigieron a su casa, en la cual el gozaba de tremendo festín, el hombre saciado de alimentos y borracho hasta el sueño, recibió la noticia la mañana siguiente por parte de su esposa quien había mediado con David, pero a Nabal la noticia le produjo un ataque al corazón y quedo paralizado, 10 días después Nabal murió.

Estos dos ejemplos, aunque relacionados a las viandas, y la necesidad de nuestro cuerpo de alimentos, y reconociendo que nuestra naturaleza carnal no solo desea comida, sino que tiene pasiones, nos ayudan a entender que si no tenemos el don de templanza podremos tener consecuencias fatales, pero si por el contrario lo recibimos resultado de la llenura y correcta relación con el Espíritu Santo lo que por defecto recibiremos será promoción respaldo sabiduría y autoridad.

La templanza es una característica del fruto del Espíritu Santo, y su virtud impulsa el control de las pasiones y deseos a una abnegación voluntaria.


Juan Carlos Alfonso 



Comentarios

  1. Unos ejemplos muy claros y graciosos de lo que es y lo que no es la templanza. Algunas veces la hemos tenido que aprender con el rejo. Pero cuando conocemos al Señor el dulce Espíritu Santo nos la hará entender con mucho amor, y cuando el enseña nunca se olvida y su fruto será cambio de hábitos y comportamientos.🤗

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  2. La templanza como fruto del Espíritu Santo, debemos desarrollarlo en nuestra vida, para no llevar vidas equilibradas.

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