VIVIR SIN REMORDIMIENTO

" Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; " 1 Pedro 1:22

 

Hoy quiero contarles un pequeño fragmento de mi vida como cristiana, cuando tenía aproximadamente 10 años, asistí a la Iglesia Misión Carismática Internacional por curiosidad en compañía de mi madre, quien desde el primer momento entregó su corazón a Dios.

Conforme fue pasando el tiempo comencé a llevar una doble vida y muchos se preguntarán ¿qué es eso, una doble vida? Bueno, sí, yo asistía a la célula, iba cada ocho días a las reuniones dominicales y demás actividades de la iglesia para agradar a mi madre y a los respectivos líderes, pero cuando estaba fuera de la congregación y para agradar a mis familiares por parte de padre (tías, primos, abuelos, etc.) que aún no conocían a Dios, permitía cosas en mi vida como bailar, tomar licor, tener novio, tener sexo, entre otras cosas que sabía que no eran buenas delante de Dios, lo que empezó a generar dentro de mí una confrontación de valores y sentimientos de remordimiento. 

Por un lado quería hacer las cosas bien con Dios y por otro lado seguía gustándome hacer lo que agradaba a mi parte carnal (esto a espaldas de mi madre y gente de la iglesia), esto duró varios años, pero mantenía estos constantes remordimientos en mi vida, que me hacían sentir que le estaba fallando a Dios y traicionando la confianza de mi madre y líderes. Entonces me pregunté: “ Luz Dary, ¿quieres ser simpatizante cristiana o realmente quieres amar a Dios sobre todas las cosas?

Hice un alto en el camino, tomé una decisión radical en mi vida y dejé todo lo que sabía que estaba mal y me separaba de Dios, fue entonces que tomé la decisión de tener un encuentro con Jesús, donde pudiera arrepentirme genuinamente de todos mis pecados y estar en santidad y pureza de corazón en la presencia del Padre. Finalmente, puedo decirles que podemos vivir sin remordimientos, siempre y cuando seamos obedientes a la palabra del Señor y nos apartemos del pecado.

Si tienes algún tipo de remordimiento en tu vida por algo malo que estás haciendo o has hecho, te invito a que entres a tu lugar secreto, te pongas de rodillas y le digas al Espíritu Santo que entre en tu vida, y le pidas a Dios que te perdone por todo lo que has hecho y que solo quieras ser obediente a Su voluntad.

El perdón y la reconciliación con Dios están a sólo una oración de distancia.

 

Con cariño, Luz Dary Rodríguez



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Porque estar agradecidos en el gozo del Señor?