HERENCIA CELESTIAL

 "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas."

1 Pedro 1:3-6 (RVR1960)

Querido lector, ¿Sabías que, además de recompensarte cien veces más por todo lo que has dejado en la tierra para servir al Reino de Dios, el Señor también ha preparado recompensas eternas para cada uno de sus siervos?

En 1 Pedro 1:3-4, la Biblia nos enseña que Dios, por su gran misericordia, nos hizo renacer a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo. Y esa esperanza incluye una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, reservada en los cielos para cada uno de nosotros.

Mi énfasis está en el versículo 4. Allí encontramos una verdad poderosa: el servicio al Reino de Dios también tiene recompensas en el Reino.

La salvación es un regalo de la gracia de Dios y no puede ganarse por obras. Sin embargo, la Biblia también enseña que las obras realizadas para el Reino tendrán recompensa en la eternidad. Estas recompensas no son como las riquezas terrenales, cuyo valor cambia con el tiempo o puede perderse por las circunstancias de este mundo. Las recompensas celestiales permanecen para siempre. Están reservadas y preservadas por Dios. ¡Gloria a Él!

El valor de esa herencia eterna supera todo lo que podamos imaginar.

Sin embargo, como no podemos verla con nuestros ojos, es fácil pensar, en medio de las pruebas, que todo el esfuerzo, el servicio y el sacrificio no valen la pena.

Hace cinco años y seis meses, mi amado esposo, Luis Alejandro Rey Cala, partió a la eternidad. Nunca imaginé vivir esta etapa de mi vida sin él. Sin embargo, en medio de este difícil proceso de duelo, el Espíritu Santo ha sido mi Consolador, mi fortaleza y el Padre de mis tres hermosas hijas: María Alejandra, Natalia y Nicolle. Solo su gracia y su favor nos han sostenido; literalmente, Él nos ha llevado de su mano.

Además, hemos podido recoger el fruto de todo lo que mi esposo sembró durante años al servir a la obra del Señor y al bendecir la vida de muchas personas. Esa cosecha ha sido una evidencia de que servir a Dios siempre vale la pena.

Hoy quiero recordarte estas verdades, porque ellas pueden evitar que te rindas antes de tiempo; seguir a Jesús y hacer su voluntad no siempre es fácil, habrá momentos de dolor, cansancio e incertidumbre, pero permanece fiel al Señor.

Recuerda siempre que las personas pueden fallarte, pero Dios jamás lo hará.

Hoy quiero animarte a amar a Dios sin medida, a creer firmemente en sus promesas y a dar siempre la milla extra por amor a su nombre. No permitas que el dolor defina tu vida, ni que el enemigo robe el llamado que Dios ha puesto en tu corazón para servirle como pastor en la MCI. Fortalece tus manos para la obra y permite que el Señor llene tu corazón de fe cada día por medio de su Palabra.

No te rindas.

Nuestra herencia celestial nos recuerda que todo lo que sembramos para Dios tiene un valor eterno. Un día volveremos a encontrarnos con aquellos seres queridos que partieron antes que nosotros para estar con el Señor, porque cumplieron el propósito para el cual fueron enviados a esta tierra.

Mientras ese día llega, continúa dando lo mejor de ti para nuestro Señor Jesucristo. Ningún esfuerzo hecho para Él será en vano.

Oración

Amado Señor, ayúdame cada día a mantener mi fe firme y renovada. Dame sabiduría para servirte con excelencia y cumplir el propósito que has trazado para mi vida. Permíteme dejar una huella imborrable en las personas que pongas en mi camino y sembrar en la tierra aquello que un día cosecharé en la eternidad. Que nunca pierda de vista la herencia incorruptible que has preparado para quienes te aman y te sirven.

Amén.

Con cariño,

Rossemarie Rizzo Martínez
Pastora MCI Bogotá (Usaquén)



Comentarios

  1. Sembrar en El Señor siempre tendrá recompensa, no porque la busquemos sino porque El es bueno

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Porque estar agradecidos en el gozo del Señor?