LA CRUZ RESTITUYE
“Haya, pues, en
vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma
de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;”
FILIPENSES 2:5-7 RVR1960
A veces pensamos que "tomar
la cruz" se refiere a soportar grandes tragedias o enfermedades. Pero en
el contexto del hogar, la cruz tiene una forma mucho más práctica y menos
glamorosa. La cruz se traduce en decisiones sencillas, casi invisibles, pero
profundamente poderosas.
La cruz es ese momento en el que
decides quedarte en silencio cuando tu carne grita por defenderse. La cruz es
levantarte a lavar ese plato que no ensuciaste, solo para servir al otro. La
cruz es orar por tu cónyuge en lugar de criticarlo mentalmente. La cruz es
responder con suavidad cuando te interrumpen en tu momento de descanso. La cruz
es pedir perdón, incluso cuando crees que el otro tuvo el 90% de la culpa.
Cada uno de estos gestos es una
pequeña muerte. Y aunque el ego patalea y dice "¡es injusto!", el
Espíritu se alegra. Porque el que muere primero en una discusión gana en la
eternidad. Watchman Nee enseñaba que toda obra espiritual verdadera comienza
con una pérdida: la pérdida de nosotros mismos. Y donde más nos resistimos a
perder es en casa, porque creemos que allí es donde más derechos tenemos.
Pero el Evangelio nos invita a
una vida que no busca venganza emocional, que no necesita tener la última
palabra y que sirve sin esperar aplausos. Cuando abrazamos estas pequeñas
muertes diarias, no estamos perdiendo dignidad; estamos sembrando vida. Un padre
quebrantado tiene más autoridad que cien sermones. Una madre que vive el perdón
impacta más que mil consejos. La cruz educa, sana y transforma más que
cualquier estrategia humana.
Preguntas de reflexión:
• Piensa en la última vez que te
sentiste ofendido en casa. ¿Reaccionaste desde el "derecho a
defenderte" o desde la cruz?
• ¿Qué pequeña acción de servicio
"invisible" puedes hacer hoy por alguien de tu familia como un acto
de rendición al Señor?
Oración:
Amado Señor, ayúdame a ver las
situaciones cotidianas como oportunidades para imitarte. Cuando quiera reclamar
mis derechos, recuérdame que Tú, siendo Dios, te despojaste de todo para
servir. Dame la fuerza para elegir el silencio que edifica sobre la queja que
destruye. Que hoy mis acciones griten tu amor más fuerte que mis palabras. Amén
Tomado del libro una cruz viva
Con cariño, Rossemarie Rizzo
Martínez
Pastora MCI Bogotá, Usaquén.

Aprender a morir no es de alegría pero es muy importante para nacer en Jesús
ResponderBorrarAmén mi pastora
ResponderBorrarAmén!! sin muerte no hay restitución. Es mejor a la manera de Dios que a la mía.
ResponderBorrarAmén y amén
ResponderBorrarMe identifico con esta enseñanza
ResponderBorrarTomar la cruz y seguir a Jesús
No es más qué :
Perdonar como él nos perdonó
Amar como él amo
Servir como él sirvió
Amén está es para mi
ResponderBorraramén!!!
ResponderBorrarGracias a veces siento que no puedo callar pero luego recuerdo que Jesús si lo hizo,que Dios siempre dirija nuestras palabras ,Dios los bendiga mucho más de lo que esperan
ResponderBorrarLa obra de la cruz es perfecta, debemos llegar al punto que podamos decir ! Con Cristo estoy juntamente crucificado.....!
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