LUZ
Y SAL EN EL GOBIERNO
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la
sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para
ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una
ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y
se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que
están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean
vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 5:13-16
A lo largo de la historia encontramos gobernantes que decidieron influir
con integridad, sabiduría, servicio y valores convirtiéndose en sal y luz en
sus posiciones de autoridad.
En la Biblia José pudo enfrentar una gran crisis de hambruna en Egipto. Nehemías
fue copero del rey, Daniel sirvió en varios reinados con la sabiduría de Dios
aconsejando y dando revelaciones a los reyes, y a Ciro que aunque no era del
pueblo de Israel el Señor lo ungió siendo un rey pagano, pero que logró cosas
impresionantes para el pueblo de Dios: Autorizó la reconstrucción del templo,
permitió que los judíos regresaran a Jerusalén después del exilio y lo más
importante reconoció que Dios le había dado su reino.
Es el Señor quien quita y pone reyes. Si hablamos de gobernantes que
hayan causado un gran impacto podemos mencionar a Abraham Lincoln, Jimmy Carter
y otros más quienes cambiaron la historia de su nación, promoviendo la oración
desde el congreso, devolviendo la lectura de la Biblia a las escuelas y
colegios y reconociendo a Dios como su fuente de poder.
Es importante entender que es posible gobernar siendo luz y sal cuando
se depende de Dios.
En tiempos tan definitivos como el que estamos viviendo en nuestra
nación a puerta de elecciones es necesario que tengamos el discernimiento para
escoger un gobernante que reconozca a Dios como su Señor y esté dispuesto a
defender los principios y valores que Dios nos ha dejado consignados en su
palabra.
No todo el que dice Señor, Señor, viene de parte de Dios. Por sus frutos
los conoceremos: su familia, sus hijos, lo que defienden, quienes los respaldan,
los rodean y sobre todo aquellos que cuentan con la mano de Dios a su favor.
Porque algunos han estado sentados en el trono durante mucho tiempo sin
presentar siquiera un proyecto o ley, desatando odios y rencillas y poniendo en
riesgo nuestra nación, siendo amigos de los enemigos de Dios, y oponiéndose a los
principios divinos.
ORACIÓN: Padre, permítenos tomas decisiones sabias en cuanto al gobierno
de nuestra nación. Por favor, levanta hombres que puedan ser sal y luz en
nuestra nación, que puedan establecer tu reino en nuestra nación y en todo lo
que ella representa, que gobiernen con temor de ti, que defiendan lo que tú
defiendes y desarraiguen lo que a ti te desagrade. Danos la sabiduría para
escogerlos. Amén.
Con amor, Carlos y Stella Castro.
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