UNA VIDA QUE NACE DE LA MUERTE

“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”

SAN JUAN 12:24

 

El apóstol Pablo escribió una frase misteriosa y potente:

"De manera que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes la vida”

2 Corintios 4:12

Este es el principio espiritual ineludible: para que haya vida en el hogar, alguien tiene que morir al "yo".

En el ámbito de tu familia, todo lo que NO muere contamina. Y todo lo que NO se crucifica se multiplica.

                 Porque Si sembramos orgullo, cosechamos distancia.

                 Si sembramos gritos, cosechamos rebeldía.

Pero, cuando permitimos que la cruz opere, sucede algo milagroso: brota una verdadera VIDA que no se puede fabricar artificialmente.

 

“Una casa donde hay cruz es una casa donde hay descanso y armonía”.

No es un descanso y armonía por falta de problemas, sino descanso por causa de la Presencia de Dios.

Es un ambiente donde:

                 los hijos se sienten seguros para fallar, sabiendo que hay gracia;

                 donde se puede confrontar sin destruir y

                 donde se ama sin miedo.

El que vive detrás de la Cruz, es decir crucificado, ya no ama por necesidad ("te amo para que me ames"), ama por naturaleza, porque Dios es Amor y su naturaleza ha tomado control de su ADN o de su interior.

Es clave recordar que: No hace falta que todos los miembros de la familia decidan cambiar al mismo tiempo. Basta con que uno elija el camino más angosto. Basta con que haya un "crucificado” para que la atmósfera de su casa, empiece a cambiar.

                 Donde hay uno que cede, el conflicto pierde combustible.

                 Donde hay uno que bendice en lugar de maldecir, la oscuridad retrocede.

                 Tu rendición personal es la semilla de la gloria futura de tu familia.

Aplicación personal:

                 ¿Has estado esperando que los demás cambien para tú empezar a actuar bien? ¿Qué pasaría si decidieras ser tú la semilla que muere para dar fruto?

                 Medita en 2 Corintios 4:12. ¿Cómo puedes aplicar este principio de "muerte en mí, vida en ellos" con tus hijos o tus padres esta semana?

Oración:

Amado Señor y dulce Espíritu Santo, quiero ser un canal de tu vida para mi familia. Entiendo que para que tu vida fluya, mi ego debe estar muerto, por ello te doy permiso para podar lo que estorba en mi carácter. Que mi hogar sea un lugar de descanso y armonía.

Que quienes entren a mi casa puedan percibir un olor a Cristo que no se puede imitar. ¡Ayúdame mi Señor!

Amén.

Con Cariño, Rossemarie Rizzo Martínez

Pastora MCI Bogotá, Usaquén.

Inspirado del Devocional: “Vivir la Cruz en Casa”



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