DIOS TIENE MISERICORDIA

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” 

1 Pedro 1:3-4 RV1960


Vivimos en un mundo espiritual que aunque no lo vemos, es tan real como el mundo físico en el cual habitamos, y tenemos batallas espirituales cada día de nuestras vidas; querer pelearlas con las herramientas físicas o de la carne, es como querer ir a la guerra con picos y palas.

En un mundo caído, por tanta corrupción, tantas desigualdades, por tanto dolor; no podemos  pensar que solo con buenas intenciones que tengamos lograremos la victoria en esta batalla de la vida, porque dice la palabra que no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

La única forma de salir victoriosos es a través de la obediencia al Espíritu Santo de Dios que mora en nosotros, porque también dice la palabra, mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo.

Hoy quiero hablarte de una emoción que sentimos en medio de una pérdida, y es el rechazo. 

Mira a José. En Génesis 37–39, vemos a un hombre rechazado una y otra vez. Sus hermanos lo vendieron como esclavo porque odiaban los sueños que Dios le había dado. Fue acusado falsamente y encarcelado porque se negó a acostarse con la esposa de su amo. Perdió a su familia, su libertad y su reputación. Experimentó momentos de favor solo para volver a ser quebrantado. 

Es importante recordar que no somos llamados a minimizar el dolor ni a justificar el comportamiento hiriente de alguien. Lo reconocemos, lo sentimos y se lo entregamos al Padre. Pero también debemos recordar que Jesús también fue rechazado por Su familia, por los líderes religiosos y por el mundo. Él entiende el dolor del rechazo. Él sabe lo que es ser despreciado, malentendido y hecho a un lado.

Reflexión:

¿Quién te está haciendo sentir rechazado, y qué fue lo que pasó? 

¿Qué herida ha creado eso en tu corazón? 

¿De qué maneras ha impactado negativamente tu vida?

Es clave tener presente que El duelo es un proceso de reajuste emocional y mental que todos enfrentamos al perder a nuestros seres queridos. Una experiencia que puede sumergirnos en un dolor profundo. 

Estos eventos nos confrontan con la impermanencia de la vida y nos muestran nuestra vulnerabilidad. Y experimentamos sentimientos que nos hacen pensar en que no podemos continuar…

Hoy, en medio de cualquier pérdida que hayas vivido, hay una verdad que no puedes ignorar: 

La vida en esta tierra es temporal…
pero la que viene después es eterna.

Y Jesús no solo vino a acompañarte en tu dolor…
vino a asegurarte una eternidad con Él.

Por eso te invito a realizar una oración: 

Amado Señor Jesús, hoy reconozco que mi vida es limitada y que no tengo control sobre el tiempo.
Pero también reconozco que Tú eres eterno y que en Ti hay salvación. 

Así como el ladrón en la cruz, hoy me acerco a Ti con un corazón sincero.
No tengo nada que ofrecerte, solo mi necesidad de Ti. 

Te reconozco como mi Señor y mi Salvador.
Te entrego mi vida, mis decisiones y mi eternidad. Perdona mis errores, limpia mi corazón y hazme una nueva persona. 

Gracias porque, aun sin merecerlo, me das la oportunidad de estar contigo para siempre. Hoy decido no dejar para mañana lo que puedo definir hoy contigo. Amén.

Con Cariño, Rossemarie Rizzo Martínez 

Pastora MCI Bogotá



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