ENCENDIDOS POR DIOS
"Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz."
Levítico 6:12 (RVR1960)
¿Cuál es la leña que mantiene encendido el fuego de nuestra relación con Dios?
- La oración: Cada día que tú y yo oramos, estamos echando leña al altar.
- La adoración: Cada vez que adoramos a Dios, estamos echando leña al altar. En la Biblia, la adoración es representada por el incienso. Así como la oración y la adoración ascienden delante de Dios, ambas alimentan el fuego del altar.
- Congregarnos: Cuando nos reunimos como iglesia, estamos echando leña al altar. La Palabra nos exhorta: "Sin dejar de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca" (Hebreos 10:25).
- Servir: Cuando colaboras en la iglesia, en tu ministerio o en alguna actividad para el Señor, estás echando leña al altar.
- Obedecer la Palabra de Dios: Cada vez que decides obedecer a Dios en tu vida diaria, estás alimentando el fuego del altar.
Todo esto constituye el combustible que mantiene el fuego encendido. Una persona que no sirve, no se congrega, no obedece la Palabra de Dios, no adora y no ora es un cristiano que poco a poco se va apagando. Por el contrario, quien constantemente aviva el fuego mediante estas prácticas se fortalece espiritualmente.
Es importante comprender que Dios desea que cada día avivemos el fuego y cultivemos una comunión constante con Él. Sin embargo, el enemigo no se alegra cuando vivimos de esta manera. Podemos encontrar una ilustración de ello en Hechos 28:3, cuando, al echar Pablo un manojo de leña al fuego, una serpiente salió a causa del calor. De la misma forma, cada vez que tú y yo echamos leña al altar, el enemigo intentará levantarse para impedir que oremos, adoremos, sirvamos o permanezcamos unidos al cuerpo de Cristo. Siempre buscará poner tropiezos para apagar el fuego del altar.
Asimismo, el propósito de Satanás es que los creyentes se enfríen espiritualmente. Por eso debemos permanecer vigilantes y perseverar en nuestra comunión con Dios.
Permanece en el altar. Mantente en la iglesia y continúa congregándote. En ocasiones, algunos líderes o servidores desean tomarse un descanso de sus responsabilidades. Sin embargo, cuando una persona deja de comprometerse con el reino de Dios, comienza a debilitarse gradualmente. En cambio, cuando permanecemos comprometidos, el Señor nos impulsa a obedecer Su Palabra, vivir en santidad y perseverar en Su obra. Todo ello contribuye a mantener nuestro corazón encendido para Dios.
Si practicamos estas cuatro acciones: limpiar el altar, retirar las cenizas, añadir leña al fuego y permanecer en el altar, estaremos avivando verdaderamente el fuego de Dios en nuestras vidas y nos convertiremos en creyentes con un altar siempre encendido.
El fuego de Dios trae alegría, gozo y alabanza. Así sucedió cuando el fuego descendió sobre el altar de Elías. Cuando el fuego de Dios arde en nuestra vida, las personas glorifican al Señor y reconocen en nosotros el carácter de Cristo reflejado por medio del poder del Espíritu Santo.
Tomado del libro Altar para Dios.
Con cariño,
Rossemarie Rizzo Martínez
Pastora MCI Bogotá (Usaquén)

Amén.
ResponderBorrarSeñor hoy te clamo para que el fuego no se apague en mi vida y permanecer en ti , Amén 🙏
ResponderBorrarAmen
ResponderBorrar