ESTARÉ CON USTEDES SIEMPRE

 

"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."

Mateo 28:19-20 (RVR1960

 Querido lector:

Estas palabras, pronunciadas por Jesús a sus discípulos, son conocidas como la Gran Comisión. Fueron dichas poco antes de Su ascensión al cielo, al final de Su ministerio terrenal, por lo que representan uno de los encargos más importantes que dejó a quienes deciden seguirle.

Jesús no solo comisionó a los primeros discípulos, sino también a cada uno de nosotros. Este es nuestro llamado, nuestra misión y nuestro propósito: hacer discípulos de Cristo.

"Vayan". Más que una orden para trasladarse de un lugar a otro, Jesús nos invita a vivir con una actitud misionera. En otras palabras: mientras avanzas por la vida, dondequiera que estés, comparte el amor de Cristo y haz discípulos.

"Hagan discípulos". Este es el centro del mandato. Nuestra tarea no consiste únicamente en hablar de Jesús, sino en acompañar a las personas para que lleguen a ser verdaderos seguidores de Él. Alcánzalas, ámalas, cuídalas, enséñales la Palabra y ayúdalas a crecer espiritualmente.

"A todas las naciones". Este fue un cambio radical para los discípulos. Durante siglos, el pueblo de Israel había sido el centro de la obra de Dios. Sin embargo, Jesús amplía el horizonte y envía a Sus seguidores a todas las naciones, a todos los pueblos y a todas las personas, sin distinción.

"Bautizándolos". El bautismo es un paso de obediencia que sigue a la decisión de creer en Cristo. Es una declaración pública de una nueva vida en Él. Jesús nos enseña que somos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: un solo Dios en tres personas.

"Enseñándoles a obedecer". Jesús no dijo simplemente que enseñáramos Sus mandamientos, sino que enseñáramos a obedecerlos. El verdadero discipulado no consiste solo en adquirir conocimiento, sino en vivir conforme a la voluntad de Dios.

Y finalmente encontramos una de las promesas más consoladoras de toda la Escritura:

"Estaré con ustedes siempre".

La Gran Comisión viene acompañada de una gran promesa. Jesús no nos envía solos. Él promete caminar a nuestro lado, guiarnos, fortalecernos, protegernos y sostenernos en cada etapa del camino.

No importa dónde estés hoy, cuáles sean tus desafíos o las circunstancias que enfrentes, puedes tener la certeza de que Cristo permanece contigo. Su presencia no depende de cómo te sientas; depende de Su fidelidad.

Hoy recuerda esto: tu misión es hacer discípulos, pero tu seguridad está en que Jesús estará contigo todos los días, hasta el fin del mundo.

Tomado del devocional Salvación.



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