RINDE TU DOLOR A DIOS
“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”
San Mateo 26:36-39
El verdadero consuelo nace de la esperanza en Cristo!!!!
Pero hoy llegamos a uno de los momentos más sagrados y reveladores de toda la Escritura:
“El Getsemaní”
Porque si queremos entender cómo procesar correctamente el dolor… tenemos que mirar a Jesús.
Antes de la cruz… hubo un jardín.
Un lugar llamado Getsemaní, cuyo nombre significa “prensa de aceite”.
Y ese significado no es casual, porque en ese lugar, Jesús fue “presionado” emocional, espiritual y físicamente como nunca antes.
La Biblia dice que comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
“Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.”
Mateo 26:38
Jesús no estaba fingiendo, tampoco estaba actuando, estaba experimentando un nivel de dolor tan profundo… que lo llevó al límite.
El Hijo de Dios… sintiendo tristeza hasta la muerte.
Esto rompe cualquier idea equivocada de que sentir dolor es debilidad.
Querido Lector:
Miremos el ejemplo de Jesús, quien sintió el dolor, se quebró emocionalmente, expresó su angustia. Pero lo que hizo con ese dolor… es lo que marcó la diferencia: Se fue a orar.
No huyó. No negó lo que sentía. No se aisló en silencio sino que llevó su dolor al Padre.
Y en esa oración, dijo algo que revela el corazón del proceso correcto:
“Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” Mateo 26:39 RVR1960
Aquí encontramos uno de los principios más poderosos para procesar la pérdida:
Ser honesto con Dios… pero rendido a Su voluntad.
Jesús no escondió su deseo. Dijo claramente: “(...) si es posible, pase de mí esta copa (...)” Mateo 26:39 RVR1960
Pero tampoco permitió que su deseo estuviera por encima del propósito de Dios.
Rindió su dolor.
Rindió su voluntad.
Rindió su momento.
Y ahora Jesús nos muestra:
El dolor debe ser llevado a Dios… y rendido a Dios, porque hay algo que necesitas entender profundamente:
El dolor no procesado te controla. Pero El dolor rendido a los pies de Jesús te puede transformar.
En el Getsemaní no se eliminó el sufrimiento de Jesús… pero lo preparó para enfrentarlo correctamente.
Después de ese momento, Jesús no volvió a luchar internamente. Se levantó con claridad, con firmeza y con una paz que no venía de las circunstancias, sino de su rendición.
Y aquí es donde este día se vuelve profundamente personal, porque todos tenemos nuestro propio “Getsemaní”.
Ese lugar donde enfrentamos lo que no queremos vivir. Ese momento donde la pérdida es inevitable. Ese instante donde el alma se siente presionada al límite.
Podemos vivir el día malo, en donde experimentamos un dolor que no tiene una descripción exacta por los múltiples síntomas de angustia, desesperación, profunda tristeza y ansiedad del futuro.
La pregunta no es si tendrás un Getsemaní…
La pregunta es:
¿qué harás cuando llegues a él?
¿Vas a resistirte? ¿Vas a endurecerte? ¿Vas a rendirte al dolor sin esperanza?
¿O vas a hacer lo que hizo Jesús?
Ir al Padre. Abrir tu corazón. Y rendir tu voluntad, porque la verdadera sanidad no comienza cuando el dolor desaparece… comienza cuando el dolor encuentra su lugar correcto en Dios.
Jesús no evitó la cruz… pero llegó a ella en paz.
Y esa paz nació en Getsemaní.
Pregunta de reflexión
¿Cuál es ese “Getsemaní” en tu vida hoy, y has llevado ese dolor completamente rendido delante de Dios?
Oración
Amado Señor, hoy reconozco que hay áreas de mi vida donde el dolor me ha sobrepasado. Hay situaciones que no entiendo y momentos que no hubiera querido vivir.
Pero hoy decido no huir de ese dolor, sino llevarlo delante de Ti.
Así como Jesús en Getsemaní, te abro mi corazón con toda honestidad. Te expreso lo que siento, lo que me duele y lo que no quiero enfrentar...
Pero también hoy rindo mi voluntad a la Tuya. No quiero que mi vida sea dirigida por mi dolor, sino por Tu propósito.
Dame la fuerza para sostenerme en Ti, la fe para confiar aunque no entienda, y la paz que solo viene cuando me rindo completamente a Tu voluntad.
Hoy entrego mi Getsemaní en Tus manos…
Y te pido : Pasa de mí esta Copa ( de dolor), pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya!
Amén
Con Cariño Rossemarie Rizzo Martínez.
Pastora MCI Bogotá
TOMADO DEL BLOG DEVOCIONAL "LA PÉRDIDA"

Amén y amén
ResponderBorrarSeñor no queremos evitar el dolor, sino atravesaron contigo
ResponderBorrarAmén Decido soltar mi dolor 😭
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