jueves, 27 de agosto de 2026



DIOS ESTÁ EN LO COTIDIANO

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.”

‭‭PROVERBIOS‬ ‭3‬:‭5‬-‭12‬


Con frecuencia asociamos la presencia de Dios con momentos extraordinarios, como: 

un servicio especial, 

una experiencia emocional intensa.

O con una crisis que nos obliga a clamar o una decisión importante que requiere dirección divina. 

Querido Lector 

En la Escritura nos muestra una verdad más profunda y desafiante: Dios desea ser reconocido no solo en lo extraordinario, sino en lo ordinario de cada día. 

Un ejemplo es la vida matrimonial la cual se construye principalmente en lo cotidiano. 

No en los grandes eventos, sino en las rutinas repetidas, como: 

  1. levantarse temprano, 

2. cumplir responsabilidades, 

3. conversar al final del día, 

4. manejar el cansancio, 

5. resolver pequeños desacuerdos  

6. y tomar decisiones aparentemente simples como quién compra el mercado, prepara alimentos, realiza el aseo en casa, cuida los hijos, saca la basura etc.

Es precisamente en esos espacios donde el corazón comienza a funcionar «en automático» y donde la dependencia de Dios puede diluirse sin que nos demos cuenta. 

Proverbios 3 no nos llama a confiar en Dios de manera parcial o esporádica, sino con todo el corazón. 

Nos invita a CONFIAR : reconociéndolo en todos nuestros caminos. 

Reconocer a Dios no significa solamente mencionarlo en oración, sino vivir con una conciencia constante de Su presencia, permitiendo que Su sabiduría moldee nuestras reacciones, palabras y decisiones como esposos, como hijos, como hermanos. 

Cuando Dios no es reconocido en lo cotidiano, en el caso del matrimonio comienza a apoyarse excesivamente en el propio entendimiento; y es entonces que las conversaciones se vuelven más reactivas, las decisiones más impulsivas y los conflictos más desgastantes. 

No porque falte amor, sino porque falta perspectiva espiritual!. 

El cansancio gobierna, la prisa dirige y el corazón pierde sensibilidad. 

Pero cuando una pareja aprende a reconocer a Dios en los detalles diarios, algo silencioso pero profundo ocurre. 

La presencia de Dios empieza a ordenar lo que antes estaba desordenado. 

No necesariamente cambiando las circunstancias, sino enderezando el corazón. 

La manera de hablar cambia. 

La forma de escuchar se suaviza. Las decisiones se toman con más paciencia. 

La gracia comienza a ocupar espacios donde antes reinaba la frustración. 

La espiritualidad matrimonial no se sostiene únicamente con grandes momentos devocionales, sino con pequeños actos de dependencia repetidos día tras día. 

Ejemplo de ello puede ser:

Una oración breve antes de salir de casa. 

Una pausa antes de responder con dureza. 

Una palabra de gratitud en medio del cansancio. 

Un momento para pedir sabiduría antes de una conversación difícil. Allí, en esos actos sencillos, Dios se hace presente de manera transformadora. 

Reconocer a Dios en lo cotidiano también implica aceptar que no todo está bajo nuestro control. Significa confesar que necesitamos Su guía incluso en las decisiones más pequeñas. 

Es un acto de humildad que libera al matrimonio de la presión de «tener que hacerlo todo bien» y lo coloca bajo la dirección amorosa del Señor. 

El día de HOY quiero invitar a las parejas matrimoniales (a los esposos)  a mirar su vida diaria con nuevos ojos; y mirar a los demás miembros de la familia también con nuevos ojos.

A descubrir que Dios no está distante de la rutina, sino dispuesto a caminar con cada uno de nosotros en cada paso. 

Cuando lo reconocemos juntos en lo cotidiano, Él endereza sendas que parecían torcidas, fortalece el vínculo y convierte lo ordinario en un espacio sagrado.

Te invito a orar conmigo: 

Amado Señor Jesús te invito a vivir conmigo cada día de mi vida, a dirigir mis pasos en mi caminar en esta tierra y a hacerme ser luz en medio de lo cotidiano de mi casa. 

En el nombre de Jesús !

Amén 

Con cariño 

Rossemarie Rizzo Martínez 

Pastora MCI Bogotá 

Inspirado en el devocional: "Juntos y Unidos en su Presencia"



3 comentarios:

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