HOY ES TIEMPO DE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS


Hacer la voluntad de Dios significa vivir y actuar conforme a lo que Él desea, siguiendo sus enseñanzas y buscando su propósito para nuestras vidas. Implica obedecer su Palabra, renunciar a nuestros propios deseos cuando son contrarios a la fe y amar al prójimo en nuestro día a día.

Decir “hágase Tu voluntad” es fácil cuando las cosas salen como queremos. Pero ¿qué sucede cuando Dios permite algo que no entendemos o responde de una manera diferente a nuestras expectativas? Muchas veces nos frustramos, nos decepcionamos o incluso nos enojamos con Él.

Con nuestros labios decimos que queremos Su voluntad, pero en el fondo deseamos que Dios apruebe nuestros propios planes.

Todos hemos pasado por eso. Oramos por una puerta abierta, una relación, un trabajo, una oportunidad o una respuesta específica. Y cuando las cosas no suceden como esperábamos, comenzamos a preguntarnos: “¿Dios me está escuchando?”

La realidad es que muchas veces confundimos el silencio con abandono.

Jesús mismo enfrentó ese momento antes de ir a la cruz:

“Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”
Mateo 26:39, RVR1960

Jesús presentó su deseo delante del Padre, pero terminó sometiendo Su voluntad a la voluntad perfecta de Dios.

Muchas veces queremos la voluntad de Dios siempre y cuando se parezca a la nuestra. Pero Dios no está obligado a cumplir nuestros planes; nosotros somos llamados a confiar en los Suyos.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.”
Isaías 55:8, RVR1960

Nuestra perspectiva es limitada. Dios ve cosas que nosotros no podemos ver. Por eso, Salomón escribió:

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”
Proverbios 3:5, RVR1960

Confiar en Dios significa descansar incluso cuando no entendemos.

David también aprendió esta verdad:

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”
Salmos 37:5, RVR1960

Encomendar es entregar, no controlar. Es dejar en las manos de Dios aquello que no podemos manejar y confiar en que Él sabe qué hacer con ello.

Y Pablo nos recuerda:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.”
Romanos 8:28, RVR1960

No dice algunas cosas. Dice todas las cosas. Incluso aquellas respuestas que no entendemos, aquellas puertas que se cierran y aquellos procesos que, en el momento, no logramos comprender.

Aplicación personal

Pregúntate honestamente:

¿Quiero realmente la voluntad de Dios o solamente quiero que Dios haga mi voluntad?

La fe verdadera no consiste en conseguir todo lo que queremos, sino en confiar en Aquel que sabe lo que realmente necesitamos.

Oración

Amado Señor, te clamo para que en mi vida, en mi familia, en mi ministerio y en mi país, Tu voluntad se haga una realidad.

Perdóname por pensar muchas veces de manera egoísta, enfocándome solamente en mis necesidades y olvidando las necesidades de los demás. Perdóname por orar solamente por lo mío y no interceder también por quienes necesitan de Ti.

Te pedimos, en el nombre de Jesús, que en este tiempo podamos entender los tiempos que estamos viviendo y reconocer las oportunidades que nos das para predicar con mayor pasión, autoridad y amor, para establecer Tu Reino.

Que podamos aprender a confiar en Ti aun cuando no entendamos Tus respuestas. Que podamos decir de corazón: “No sea como yo quiero, sino como Tú quieres.”

Amén.

Con cariño,
Rossemarie Rizzo Martínez
Pastora MCI Bogotá

Tomado del devocional: “Cuando Dios Guarda Silencio”


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