QUE TU CORAZÓN ARDA DE AMOR POR JESÚS

“Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.”

LUCAS 24:17-34

Querido lector:

En este día reflexionaremos acerca de lo que hemos aprendido estos últimos días …

                 Cuando dejamos de ver con los ojos espirituales, es como tener una venda, la cual no nos permite identificar la obra de Dios en nuestras vidas.

                 Aunque el tiempo pase, debemos confiar plenamente en que Dios cumplirá Sus promesas.

                 Es necesario que identifiquemos cuando nuestro corazón está ardiendo porque Jesús nos está hablando.

                 Debemos permanecer o regresar a Jerusalén, lugar donde la promesa se hace realidad. Es decir, volver a creer en lo que Jesús dijo.

 

Recuerda esta promesa:

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”

HEBREOS 10:23

Aunque estés atravesando circunstancias difíciles que aparentemente no entiendas … ¡Determínate a confiar en Jesús!

No pierdas el tiempo en la queja y en el dolor. ¡Solo tómate el tiempo de sanar cada herida, en los brazos del Padre y permite que su amor te alcance cada día!

 

Decreta con autoridad esta palabra:

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,”

                               1 PEDRO 1:3

 

¡Que cada día se convierta en la oportunidad de encontrarnos con Cristo resucitado! ¡Que cambie nuestro ADN y nos deje ver su gracia y perdón!

 

Oración:

Amado Jesús, reconozco que he perdido mi esperanza, que he dado más importancia al tiempo que a tus promesas y que muchas veces he dejado de creer en todo aquello que has prometido. Te pido que me perdones por dejar de confiar en ti, y que me ayudes a hacer crecer mi fe y mi confianza en tus palabras.

¡Permíteme vivir cada día con su propio afán, no me dejes caer en tentación y líbrame de todo peligro!

En el nombre de Jesús, Amén.

Con Cariño

Rossemarie Rizzo Martínez

Pastora MCI Bogotá



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