¿NECESITAS AYUDA?
“Sobrellevad
los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”
Gálatas
6:2
Vivimos en un mundo en caos
absoluto, pero donde cada individuo está profundamente solo. El cansancio
emocional y el estrés nos aíslan de las demás personas, y cierran nuestro
corazón a las necesidades de los demás. Esta hermosa palabra es como ese
antídoto que todos necesitamos, pues nos enseña que obedeciendo a Dios y
poniendo nuestra fe en Él, serán más llevaderas nuestras cargas.
Para sobrellevar las cargas,
primero hay que saber quién las tiene, y esto solo se logra escuchando y
observando atentamente a los demás, pero como hay personas que nunca dicen lo
que sienten o necesitan, necesitamos que nos sea revelado por medio de nuestra
comunión con el Espíritu Santo.
Sobrellevar es un verbo de
acción, como llevar comida a alguien enfermo, enviar un mensaje de texto para
saber cómo está ese amigo o simplemente, sentarse a llorar con el que llora, y orar,
pero también pasar a la acción, es decir poner el amor en práctica.
Por medio de la oración
conseguimos lo que en nuestras propias fuerzas no hemos logrado y esto, hecho
en comunidad, se multiplica inimaginablemente. A veces el orgullo nos impide
mostrar nuestras propias cargas, pero si a prendemos a unirnos, dichas cargas
serán más fáciles. Recuerda que una comunidad requiere saber dar, pero también
saber recibir. Necesitamos entender el “sobrellevar las cargas los unos de los
otros”, no solo como un acto de bondad social, sino como un mandato de nuestro Padre
y un fruto directo de nuestra sumisión a su voluntad.
Respondamos las siguientes
preguntas:
¿Estamos
obedeciendo a Dios solo en lo privado, o nuestra obediencia se ve reflejada en
cómo tratamos a quienes nos rodean?
¿A qué te está
llamando DIOS, como un acto de pura obediencia a su palabra?
Oración:
Amado Dios Padre, hoy vengo
ante ti con el corazón descubierto, reconozco que muchas veces he sido
indiferente, he estado tan enfocado en mis propios planes, en mis propias
cargas y en mi comodidad, que me he vuelto sordo al clamor de quienes pusiste a
mi lado. Perdóname Padre por las veces que dije “oraré por ti” y no lo hice,
cuando mis manos tenían la capacidad de actuar y ayudar de inmediato, pero no
hice nada.
Te pido perdón por no
cumplir con lo que me mandaste a hacer, por olvidar que seguirte a ti, implica
sostener al que cae. Te pido Señor que lo que a ti te duele, a mí también me
duela, que tu gracia me dé la sensibilidad para notar las cargas de los que me
rodean y que me des la fuerza para obedecerte, ayudándoles a llevarlas y así
cumplir tu propósito en mi vida. Todo esto te lo pido en el nombre poderoso de
tu hijo Jesús, amén.
Con amor, Andrés y Laura Hernández.

Q bonito versículo q nos recuerda uno de los propósitos por lo cual estamos en esta tierra y es q fuimos bendecidos para bendecir. Y debemos practicarlo todos los días cada segundo q Dios nos da la oportunidad de servir
ResponderBorrarEs entender que el amor de Cristo nos hace fuertes para poder llevar las cargas nuestras y las de los que Dios nos pone en el camino ayudar
ResponderBorrarempatia con los demás es un acto de obediencia
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