“Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos”. Proverbios 16:24
Quizás en muchas ocasiones hemos herido corazones al hablar sin pensar o al expresar palabras duras, creyendo que no tendrán repercusiones en la otra persona. Sin embargo, esas palabras pueden causar heridas que perduran durante años.
Tal vez alguien diga: “Mi carácter es así, digo las cosas como son y esa es mi manera de ser”. Pero, cuando entregamos nuestro corazón a Jesús y permitimos que el Espíritu Santo guíe nuestra vida, también debemos permitirle dirigir nuestras palabras.
De una misma fuente no pueden brotar agua dulce y agua salada. Por eso, debemos cultivar en nuestras familias, espos@, con nuestros discípulos y, especialmente con nuestros hijos, palabras que:
Elogien: Diles cada día cuánto valoras sus talentos, reconoce sus cualidades y aún cuando no veas algunas actitudes buenas en ellos háblales con palabras de fe.
Motiven: Anímalos, mediante tus palabras a superarse. Aconséjalos, pero también escúchalos.
Consuelen: No siempre las circunstancias salen como esperamos. En los momentos de tristeza o cuando hayan cometido un error, exprésales palabras que les brinden consuelo, tal como desearías recibirlas tú.
Edifiquen: Una casa, una familia y un ministerio se construyen con palabras. Procuremos que nuestras palabras sean ladrillos que contribuyan a levantar, fortalecer y animar a los demás.
Como esposos, estamos celebrando hoy 9 años de feliz matrimonio, recordamos que nuestro pastor Alejandro Rey en la boda nos dijo estás palabras que siempre han permanecido en nuestros corazones "su única pelea será el que ame más al otro" y uno de los aspectos que nos ha ayudado a fortalecer nuestra relación ha sido el lenguaje que utilizamos, la manera en que nos hablamos y el respeto mutuo. No podríamos haberlo logrado sin la guía del Espíritu Santo.
Oración: Amado Señor Jesús, te pido perdón si he expresado palabras que han causado dolor a quienes me rodean, si de mis labios no ha brotado dulzura y si he intentado hacer las cosas a mi manera. Ayúdame en mi debilidad. No quiero que mis palabras causen daño a las personas que amo. Espíritu Santo, sé mi guía. Así como lo hiciste con Isaías, toca mis labios con el carbón encendido para que de ellos broten dulzura y palabras de sabiduría.
Con amor, John y Mirna Sierra

Amén reafirma mi devocional el día de hoy ,LEVÁNTATE Y RESPLANDECE
ResponderBorrarAmén !! Que Dios sazone nuestras palabras con sal de sabiduría y amor !! Ps Rossemarie
ResponderBorrarSeñor pon tus palabras en mi boca en todo tiempo. Gracias muchachos
ResponderBorrarAtt: Maribel Ramírez
Así es
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