La palabra que confronta el corazón
Hebreos 4:12
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Este versículo nos hace recordar el camino a Emaús, cuando Jesús caminaba con dos discipulos y después de reconocerlo, dijeron: No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras? (Lucas 24:32).
La Palabra de Dios está viva y tiene el poder de tocar nuestro interior. Cuando la leemos, no debería ser algo rutinario, sino un momento en el que Dios nos hable, nos enseñe y nos muestre aquello que debemos cambiar en nuestra manera de vivir y de comportarnos.
Pero qué está produciendo la Palabra en mí?
Si estamos leyendo la Biblia diariamente, pero no vemos ningún cambio en nuestra vida, es importante examinarnos. Muchas veces leemos de afán, pensando en todas las cosas que tenemos que hacer durante el día y terminamos sin prestar atención a lo que Dios nos quiere enseñar.
No se trata solamente de leer un capítulo o cumplir con una lectura diaria, sino de permitir que esa Palabra llegue a nuestro corazón y produzca una transformación en nosotros.
Para ello necesitamos:
1. La revelación de Jesús
En el camino a Emaús, aquellos hombres estaban tristes y desanimados porque no comprendían lo que había sucedido con Jesús. Aunque habían escuchado acerca de su resurrección, todavía no entendían lo que Dios estaba haciendo. Fue necesario que Jesús les abriera las Escrituras para que pudieran comprenderlas.
De la misma manera, nosotros necesitamos que el Espíritu Santo nos dé entendimiento para reconocer lo que Dios nos quiere hablar por medio de su Palabra. Por eso, cada vez que la leamos o la escuchemos, pidámosle al Señor que abra nuestros ojos y nuestro corazón, para que podamos recibir su enseñanza y experimentar una verdadera transformación.
2. Humildad para recibir la corrección
Es importante escribir aquello que Dios nos muestra por medio de su Palabra, para recordarlo y ponerlo en práctica en nuestro día a día.
También necesitamos tener un corazón humilde, dispuesto a reconocer sus errores. Cuando hay orgullo en nosotros podemos pensar que la Palabra es para corregir a otra persona y no para examinarnos a nosotros mismos.
Antes de señalar a los demás, debemos permitir que Dios trate primero con nuestro corazón, reconociendo que necesitamos su dirección y que siempre tenemos algo por aprender.
Oración:
Amado Señor Jesús, perdóname si he leído tu Palabra de afán, pensando en el día a dia, sin disponer mi corazón para ser enseñado por ti. Perdóname si he tomado a la ligera aquello que me has querido hablar.
Hoy te pido que confrontes mi corazón y me ayudes a recibir tu Palabra con humildad. Que ella sea un espejo en el que pueda reconocer lo que debo cambiar y un camino que me enseñe cómo debo andar.
Espíritu Santo, abre mis ojos y dame entendimiento para recibir la revelación de tu Palabra. Que cada vez que la lea o la escuche, algo cambie en mí y pueda reflejar a Jesús con mi manera de vivir. Amén.
Con cariño, John y Mirna Sierra

Amén, debemos orar para que el señor Jesús abra nuestros ojos espirituales y nuestro corazón arda por su palabra
ResponderBorrarAmén gracias así es
ResponderBorrarEs verdad...a veces hacer un devocional no significa tener una relación con el Señor, aunque es un comienzo no es la meta en sí misma. Se requiere un corazón dispuesto a escuchar y una actitud de obediencia. Muy asertivo el mensaje. Muchas gracias
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