¿Quiénes Somos Delante De Dios?




Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; más he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”

                                                                    Apocalipsis 1:17-20

Como seres humanos pensamos que el mundo gira a nuestro alrededor y nos creemos grandes o superiores a otros y que los demás nos deben cierto respeto, pero cuando logramos estar delante de la presencia de Dios y podemos dimensionar si quiera algo de su grandeza nos damos cuenta que no somos nada, somos insignificantes, somos tan pero tan pequeños.

Alguna vez pude viajar en barco de un lugar a otro y después de un tiempo no vi nada más que agua a mi alrededor y tuve una sensación de insignificancia ante la grandeza del mar y desde ese momento se generó en mi mucho temor y respeto al mar.

Antes de conocer y de tener un encuentro con Dios yo tenía un concepto de Dios tan equivocado que lo veía pequeño y hasta insignificante, limitado por estar colgado en una cruz, pero cuando empecé a conocerle pude dimensionar su grandeza y esto me llevo a temerle a respetarle, toda mi perspectiva cambio y pude comprender que entre mas grande era mi Dios yo era cada vez más pequeño por esto solo me restaba colocarme bajo su poder y autoridad.

En el pasaje de hoy el apóstol Juan tuvo una experiencia abrumadora tanto que sintió que iba a morir.  Estando desterrado en la isla de Patmos tuvo una revelación y su velo fue quitado, logro ver la gloria de Dios y fue estremecido, impactado al punto que cayó como muerto.

El discípulo amado había estado tan cerca del maestro, que hasta había recostado su cabeza sobre el pecho de Jesús, su presencia nunca llego a aterrarlo, pero entonces ¿Qué fue lo que paso en la isla de Patmos? Aquí Jesús se revelo con toda su gloria y majestad.

En ese momento el Señor puso su diestra sobre Juan y le animó con varias verdades consoladoras sobre las que se fundamenta nuestra identidad y nuestra fe;


1. “No temas yo soy el primero y el ultimo”, como cuando yo me encontraba asustado en un barco en medio del mar, mientras navegamos por los mares de la vida Jesús nos habla y nos dice NO TEMAS.


2. "Y el que vivo, y estuve muerto; más he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amen”, con estas palabras el Señor nos reafirma el poder de LA RESURRECCION.


3. “Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.  Estas llaves simbolizan autoridad, dominio, victoria sobre el reino de la muerte. A través de estas llaves el Señor nos ha liberado del dominio de la muerte.


ORACION
Señor hoy te pido que me reveles tu majestad, que yo pueda entender tu grandeza y de esta manera yo pueda encontrar mi identidad como tu hijo, así  pueda vivir en el poder de la resurrección.


Con Cariño, Sebastian Jaimes



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