CUÁNTO TE FALTA

Cuando termina un año y está a punto de comenzar un año nuevo, siempre miramos hacia atrás evaluando que nos faltó, En qué áreas quedamos escasos, para así establecer nuevos propósitos y alcanzar lo que nos hace falta en el nuevo año.

En enero siempre los gimnasios están llenos de gente que se inscribe para bajar de peso, muchísimas personas empiezan dietas nuevas y se proponen hacerse una cirugía o algún retoque con el propósito de ser mejores físicamente, más hermosos y atractivos.

Otros empiezan un plan de ahorro, se fijan metas financieras que deben alcanzar a fin de año, con el propósito de hacer un viaje, emprender una empresa, o algún negocio que les genere más finanzas y poder alcanzar esas metas económicas.

Cuando se trata de lo académico, hay quienes empiezan una nueva carrera, una especialización, maestría o doctorado… o por lo menos un curso de porcelanicron, con tal de desarrollar más sus habilidades intelectuales.

Pero a través de los años, algo que nunca he visto, es que alguien haga una lista de los rasgos del carácter de Cristo que le faltan por alcanzar, muchas veces la gente cree que ya es producto terminado en cuanto al carácter, y uno como líder corre el riesgo de enfocarse en identificar los errores de sus discípulos y ayudarles con sus defectos de carácter, perdiéndose de Vista a sí mismo y lo que le falta para ser como Jesús.

Pero, de dónde sacamos los objetivos que deberíamos alcanzar para parecernos más a Cristo

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley

Gálatas 5:22-23

Cuando nosotros miramos cuidadosamente esta lista podemos darnos cuenta qué tanto somos como Cristo o no.

El objetivo debe ser que aprendamos a darle valor a los demás y reflejarles el amor de Cristo sin importar quien sea y en donde sea que tengamos contacto con ellos, por ejemplo, con nuestra familia, donde nos podemos dar la libertad de ser como somos, deberíamos preguntarles si realmente somos como cristo.

También, cuando tratamos con personas que no nos conocen y que nos sirven como por ejemplo la cajera del supermercado, el mesero en el restaurante, el conductor del Transmilenio, el reciclador de la basura, la persona que atiende en la tienda o en el expendio de gasolina, etcétera...

Realmente les mostramos el carácter de Cristo en esas pequeñas interacciones

Todos tenemos el poder de afectar poderosamente la vida de las personas con la que compartimos en algún momento, cuando lo hacemos ¿los humillamos? ¿los ponemos en su lugar? ¿los castigamos? ¿los regañamos, o les damos valor y razones para vivir? ¿los alentamos y los alegramos

Ayer 25 de diciembre salí a comer con mi esposa y mis hijos en la tarde y me impresionó ver personas que estaban lejos de su hogar, trabajando a las 5, 6 o 7 de la noche, un día festivo pero con una gran sonrisa en sus labios y una actitud maravillosa, eso me sorprendió bastante porque así tenemos que ser nosotros, reflejar el carácter de Cristo donde sea y como sea, porque lo demás no importa.

El caso contrario, es el de las personas que cargan tanta frustración, desprecio, rechazo, baja autoestima, o en otros casos egolatría, siendo amantes de sí mismos, con personalidad narcisista, que aprovechan toda oportunidad que tienen simplemente para alimentar su ego y descargar sobre otros su frustración y su dolor. En el mundo hay personas tan pobres del carácter de Cristo, que maltratan a la gente a su alrededor para alimentar su ego sediento de la transformación de Espíritu Santo, pero nosotros no debemos ser así, si estamos en Jesús.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas

2 corintios 5:17

Que este sea el objetivo más importante para cada uno de nosotros en el año nuevo que comienza, ser de verdad como Cristo, parecernos más a él, para que haya menos de nosotros y más de él.



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