¿ME LLAMASTE?

“Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye”

1 Samuel 10:3

¿Alguna vez te has despertado en medio de la noche sin algún motivo aparente?

El sueño es un regalo de Dios, pues escrito está que “a su amado dará a Dios el sueño”. Dios nos diseñó de tal forma que necesitamos dormir entre 7 y 9 horas al día como lo dicen los médicos, hay algunas personas que duermen un poco más u otras que duermen un poco menos. Pero, si el sueño es un regalo de Dios, ¿por qué él permite que nos despertemos en algunas ocasiones?

Cuando las mujeres entran a la menopausia hay unas subidas de temperaturas súbitas que les quitan el sueño, o también hay personas que se despiertan a la medianoche para ir al baño o aún hay algunos que se despiertan en medio de una pesadilla o sufriendo un ataque de pánico que los angustia terriblemente y les quita el sueño, ¿qué debemos hacer cuando esto pasa?

Seguramente tú haces algo como darte la vuelta, volverte a arropar con las cobijas y seguir durmiendo; hay quienes necesitan tomarse una agüita aromática, es decir, una infusión de hierbas para volver a conciliar el sueño, otros encienden el celular y empiezan a ver las redes sociales y otros simplemente se quedan mirando el techo esperando volver a dormirse.

Pero qué tal si es Dios es el que nos está llamando para que intercedamos por alguien que en ese momento está al borde de la muerte, o para orar por alguien que está atravesando algún peligro, o Dios mismo hablando a nuestro corazón algo nuevo que quiere hacer con nosotros.

Eso fue precisamente lo que pasó con Samuel, el Señor lo despertó en medio de la noche porque quería hablarle a su corazón acerca de lo que quería hacer con su vida y con la nación de Israel, Samuel se volvió experto en escuchar la voz de Dios y fue muy usado por el Señor hasta el punto de que él ungió al rey Saúl y luego ungió al rey David, también fue consejero, profeta y maestro.

La próxima vez que te despiertes en medio de la noche, dile al Señor “háblame señor, que yo te escucho”. Puede que tu oración guarde la vida de alguien, o que recibas una revelación de Dios que no esperabas, porque a esas horas hay tanto silencio que podemos escuchar mejor La voz del señor. Cuando eso suceda no permitas que ese tiempo sea perdido, pues te aseguro que, si dispones tu corazón para orar y buscar a Dios en esos momentos, vas a dormir todavía mejor.

Oración: Señor, necesito escuchar tu voz, háblame por favor, que estoy dispuesto a escucharte y obedecerte. Amén.

Con amor, Alex Ardila.



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