VOY A ORAR POR TI!

“Por eso, confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.”

Santiago 5:16 NVI

La oración perseverante por otras personas, es la clave para obtener respuestas, aunque estas no sean inmediatas!. Muchas veces deseamos que todo cambie de un momento a otro, pero el corazón de Dios nos invita a un camino distinto: perseverar en oración.

La perseverancia revela cuánto confiamos en el Señor más allá de lo que vemos.

Jesús mismo nos enseñó este principio en la parábola de la viuda persistente (Lucas 18:1-8). Ella no se rindió hasta obtener justicia, y con ello Jesús nos mostró que El Padre honra la constancia de aquellos que claman día y noche.

La perseverancia no significa repetir palabras sin sentido, sino permanecer firmes, creyendo que cada oración es una semilla que dará fruto en el tiempo de Dios.

En ocasiones podemos sentir un aparente silencio del cielo que pensamos que es una ausencia de Dios; pero en realidad es un proceso en el que Dios mismo está obrando… y existen muchas maneras en que él hace su voluntad en nuestra vida, aunque no lo podamos entender.

“Los recordamos constantemente delante de nuestro Dios y Padre a causa de la obra realizada por su fe, el trabajo motivado por su amor y la constancia sostenida por su esperanza en nuestro Señor Jesucristo.”

1 Tesalonicenses 1:3 NVI

Perseverar nos libra del desánimo y nos mantiene enfocados en la fidelidad de Dios, sabiendo que sus tiempos son perfectos.

La intercesión perseverante también transforma nuestro carácter porque, al momento de insistir en oración, aprendemos a depender de las promesas de Dios, a crecer en paciencia y a sostenernos unos a otros en la fe, aun cuando las circunstancias no sean las mejores.

Aplicación personal:

                 Elige una persona o causa por la cual orarás todos los días de esta semana. Ejemplo: orar por nuestras candidatas al congreso de la República. Aparta un momento fijo en tu agenda y sé constante, confiando en que Dios escucha cada clamor.

Oración: Señor, ayúdame a no desanimarme, sino a perseverar con confianza en tu fidelidad. Ayúdame a creer a tus promesas y a no desmayar en medio del dolor y de la debilidad. ¡En Cristo Jesús, amén!

Con cariño, Rossemarie Rizzo Martínez.

Pastora MCI Usaquén.



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Porque estar agradecidos en el gozo del Señor?

TRANSFORMADOS POR LA VERDAD