HERRAMIENTAS DE CRECIMIENTO
“Bienaventurado el varón que no anduvo
en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de
escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y
en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes
de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace,
prosperará.”
SALMOS 1:1-3
“En su ley medita de día y de noche…” La meditación es una práctica
espiritual muy importante y poderosa que nos ayuda a reducir la ansiedad y a
conectarnos más profundamente con Dios. Es un tiempo en el que logramos tener
un refugio para leer y estudiar la Biblia con atención y detenimiento.
Es
indispensable aprender a meditar en la Palabra de Dios, es como el proceso
alimenticio de la vaca que come el pasto y lo vuelve a masticar (rumiando), es como
saborear cada palabra, permitiendo que sus enseñanzas te transformen desde
adentro de tu corazón.
Cuando
meditas, te permites concentrarte en la Palabra de Dios, dejando el afán, la
aceleración y la ansiedad de tu vida, encontrando la verdadera paz.
Recuerda
que Jesús nos enseña a no afanarnos por las cosas terrenales, sino a contemplar
cómo Dios cuida de su creación.
Al
meditar en la Biblia, como el Salmo 1 sugiere, nos convertimos en árboles
plantados junto a corrientes de agua, prosperando en todo lo que hacemos.
Meditar
desde una perspectiva bíblica en la naturaleza y en los eventos de nuestro
tiempo, nos ayuda a discernir lo que Dios quiere enseñarnos en medio de
nuestras circunstancias.
¿Y
cómo hacer esto?
1.
Determínate a tener cada día, un
tiempo para meditar en un pasaje de las Escrituras.
2. Lee
lentamente, saborea las palabras y permite que transformen tu corazón.
3. Escribe
las promesas que Dios tiene para ti y decrétalas.
4. Registra
la fecha del cumplimiento de cada promesa para aumentar tu fe!
Oración
🙏:
Amado
Señor, Te doy gracias por darme la oportunidad de estar a tus pies cada día. Permíteme
entender lo que me quieres enseñar en tu Palabra y ¡Guía mi caminar en Cristo
Jesús! Amén.
Con
Cariño, Rossemarie Rizzo Martínez.
Pastora
MCI Bogotá.

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