UNA GENUINA DEFENSA
Un poquito de historia
Para los soldados romanos, tener una buena defensa podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Por este motivo, inventaron un tipo de escudo llamado “scutum”. A simple vista, podría no parecer el más práctico, ya que era pesado y muy grande: medía más de un metro de largo y unos 75 centímetros de ancho. Estaba formado por dos o tres capas de madera, cubierto de piel, ¡y pesaba aproximadamente 10 kilos!
Sin embargo, este robusto escudo permitió a los soldados romanos tener una defensa inquebrantable. Sus enemigos se agotaban golpeándolo inútilmente, lo que fue decisivo para asegurarles la victoria en incontables batallas.
En la Palabra de Dios también se describe un elemento muy importante para nuestra carrera espiritual. El apóstol Pablo nos presenta, dentro de la armadura de Dios, el escudo de la fe:
“Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno.”
Aplicación personal
¿Alguna vez has sido atacado de alguna manera?
¿Cómo te defendiste?
Cuando mi amado esposo, Luis Alejandro Rey, trasladó su residencia al cielo, llegó una gran duda a mi corazón:
¿Será que tengo un futuro para mí y para mis hijas?
Tuve muchas batallas en mi mente para volver a sentirme verdaderamente hija de Dios.
¿Te ha pasado algo similar?
Por motivación de mi pastor, César Castellanos, decidí intensificar mi tiempo de oración y la lectura de la Biblia (incluso la escuchaba en audio). Hasta que un día tuve una revelación especial de parte del Espíritu Santo que me ayudó a levantarme de mi dolor.
Hoy quiero recordarte esta promesa:
“Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatarlas de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, es mayor que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.”
Juan 10:27–29
Solo la Palabra hace la diferencia y nos da la certeza que necesitamos para silenciar esos malos pensamientos y las dudas.
En Efesios, Pablo nos enseña que en las batallas diarias enfrentaremos ataques del enemigo. Nuestra mayor defensa es el escudo de la fe.
¿Y qué es la fe?
Como dice Hebreos:
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Es la fe la certeza en Dios, en Su Palabra y en Su verdad la que nos dará defensa contra los ataques del enemigo. Y si resistimos estos ataques, la Biblia nos promete que el enemigo huirá de nosotros.
Oración 🙏
Amado Señor, hoy permíteme responder estas preguntas:
¿Dónde está mi fe hoy?
¿Qué te parece si oramos juntos para que Dios aumente nuestra fe?
“Padre celestial, hoy venimos ante Ti reconociendo nuestra necesidad de una fe firme, de una certeza inquebrantable que nos ayude a resistir los ataques del enemigo. Padre, aumenta nuestra fe. Te lo rogamos en el nombre de Jesús. Amén.”
Con cariño,
Rossemarie Rizzo Martínez
Pastora MCI Bogotá
Inspirado en el libro
Equipados para la Victoria

Amén pastora es un tiempo de crecer en la palabra viva y eficaz
ResponderBorrarCuando no guardamos la palabra en nuestra vida y corazón nos es imposible protegernos contra los ataques del enemigo, que bueno que podamos releer este blog.
ResponderBorrarLa fé invisible pero poderosa en nuestras batallas diarias
ResponderBorrarAmén así es la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve
ResponderBorrarAmen mi Pas.
ResponderBorrarWilson