¿YO O JESÚS?

“Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí.”

Gálatas 2:20 (NBLA)

Cuando estamos detrás de la cruz, es cuando decidimos rendirnos para que Dios sea quien tome el control. Es entonces cuando hemos aprendido a obedecer! Ahora el camino se vuelve más íntimo, más personal, hemos llegado a morir a nosotros mismos.

La Cruz no solo es el lugar donde Cristo murió por nosotros. Es el lugar donde nuestro ego o nuestro Yo es invitado a morir con Él.

El ego o nuestro propio “Yo” no es nuestra personalidad. A la verdad es esa voz que necesita tener razón, ser reconocida, controlar la narrativa, ser independiente y autosuficiente. Es la parte que compite, que compara, que se defiende. Incluso puede vestirse de espiritualidad.

El mayor obstáculo para la disfrutar de una vida nueva no es la falta de información de la palabra de Dios; sino la resistencia interior a rendirnos a su voluntad.

Jesús dijo que quien quiera seguirlo debe negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirlo. Es una invitación a soltar nuestro propio “Yo” engañoso y contaminado por el pecado, para descubrir el verdadero propósito de Cristo para con cada uno de nosotros, porque la esencia de quien somos se esconde detrás de nuestro ego o nuestro propio “Yo”.

El falso “Yo” es la identidad que construimos para sobrevivir; el verdadero “Yo” es el que recibimos como regalo de Dios.

La Cruz es el lugar en donde se exponen nuestras máscaras. Allí ya no hay posiciones, ni títulos, ni comparaciones. Solo queda el amor.

Morir al ego o al Yo, es permitir que Cristo trate nuestras motivaciones ocultas, nuestros deseos escondidos. Es callar cuando queremos imponernos. Es perdonar cuando queremos cobrar. Es servir en lo secreto cuando queremos ser vistos.

Un ejemplo es nuestro Señor Jesucristo que, en el Getsemaní, no defendió su imagen. En el juicio, no respondió con violencia. En la cruz, no bajó para probar su poder. El amor no necesita demostrarle al mundo quien manda. El amor, permanece. El amor simplemente es.

Morir a nosotros mismos es encontrar nuestra identidad en Cristo. Es dejar de vivir desde la ansiedad de validación y comenzar a vivir desde la seguridad del amor.

La Cruz nos libera del peso de sostener nuestro personaje y nuestra imagen.

Hoy, frente a la cruz de Cristo, dejamos caer la necesidad de control, la búsqueda de aplauso, la defensa constante.

Ya no queremos vivir para nuestro ego o nuestro “Yo” (pienso, creo o siento) es entonces cuando decidimos vivir para el Amor en Cristo Jesús.

Oración

Amado Señor, crucifica en nosotros lo que no refleja tu amor. Enséñanos a tener tu corazón para vivir para servir y permitirnos cumplir tu propósito en nuestra vida! Amén.

Con Cariño, Rossemarie Rizzo Martínez

Pastora MCI Bogotá (Usaquén)



Comentarios

  1. Amén señor enséñanos a crucificar nuestra carne y poder encontrar la bendición que solo tu das gracias pastora 🙏🙏🙏😟

    ResponderBorrar
  2. Amén es importante morir a los deseos de este mundo que son pasajeros y empezar a vivir a la manera de Cristo ser mas como Jesús y menos como nosotros.

    ResponderBorrar
  3. En verdad el amor de Dios no se impuso, solo nos atrajo y eso fue suficiente

    ResponderBorrar
  4. Excelente reflexión nada más peligroso que el yo para no permitir cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas.

    ResponderBorrar
  5. Sacrificio y pensamientos que me alejan de Mi padre. Claridad enfoque y resiliencia en el nombre de Jesús.
    Amén

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Porque estar agradecidos en el gozo del Señor?