COMPROMISO DE VIVIR EN SANTIDAD

"Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte"

Prov 8:36

Si cuando pecamos defraudamos nuestra alma, es necesario saber qué significa hacerlo, y defraudar alma es dañarse interiormente, actuar contra nuestro propio bienestar y abrir puertas al dolor innecesario.

En nuestra alma están asentadas nuestras emociones, mente y voluntad.

Así que cuando pecamos afectamos nuestro cuerpo, alma y espíritu. La santidad es una batalla permanente en nuestra vida que empezamos a perder cuando permitimos pequeñas indiscreciones: Una mentira “piadosa” con la que buscamos agradar a otros y no a Dios buscando la aceptación del hombre. Cuando estás solo y prefieres ver cosas incorrectas y te alejas de la oración y la palabra. Cuando decides estar en un lugar equivocado con personas que ejercen una influencia negativa en tu vida.

Nuestro compromiso de vivir en santidad viene de una rendición total de nuestra voluntad a la de Dios y se gana en el lugar secreto. Jesús pudo cumplir la voluntad del Padre en el Getsemaní cuando decidió obedecer y sujetar su voluntad a la del Padre cuando dijo: “Que no se haga mi voluntad sino la tuya”. Muy a pesar de todo lo que esa decisión iba a representar para su vida: el dolor de la cruz.

¿Cuál es la lucha que estas viviendo que compromete tu santidad?

¿Una persona casada que te está incitando a una relación sentimental, un trabajo bien remunerado con recursos de dudosa procedencia o un negocio en yugo desigual?

¿Qué está comprometiendo tu santidad?

En tiempos de resoluciones es necesario como dice Job 22:28

“Determinaras asimismo una cosa y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz”

Y la determinación debe ser cumplir nuestro compromiso de vivir en santidad cueste lo que cueste, recordando que el que peca defrauda su alma

ORACION: Señor Jesús, ayúdame a cumplir mi compromiso de vivir en santidad. Tú sabes lo doloroso que puede ser renunciar a situaciones y cosas que comprometen mi santidad y mi relación contigo, pero tu pudiste sujetar tu voluntad a la del Padre y puedes ayudarme a hacerlo también. Te pido que me envuelvas en la nube de tu santidad y que yo te pueda tener presente en las pequeñas y grandes decisiones Gracias.

Con amor

Carlos y Stella



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