¿HOY VERÁS A DIOS?

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Mateo 5:8

La historia de los premios Nobel empezó porque Alfred Nobel inventó la dinamita con la cual se construyeron muchas carreteras, ferrocarriles y túneles, se facilitó el trabajo de la minería y tuvo infinidad de aplicaciones en la ingeniería civil y la producción.

Pero un día ya ha entrado en años, Alfred Nobel estaba leyendo el periódico y en los obituarios apareció su nombre diciendo: “ha muerto Alfred Nobel, el mercader de la muerte”.

¿Y por qué semejantes palabras? Sencillamente porque su invento también facilitó el matar personas más rápido y más eficientemente.

Pero este suceso le dio a Alfred Nobel la oportunidad de verse realmente como era y como lo veían los demás, porque ya no se vio como el gran inventor, sino como un hombre malo, porque lo que él pensaba de sí mismo no era lo mismo que pensaban los demás. Así que decidió cambiar su historia y se inventó los Premios Nobel, que desde hace 125 años premian anualmente lo mejor de la literatura, medicina, física, química, economía, y la paz.

Con nosotros también pasa algo parecido, porque al leer que “Bienaventurados los de limpio corazón” inmediatamente suponemos que se refiere a nosotros, pero en realidad ningún ser humano tiene un corazón puro por sí mismo, sino que todos hemos pecado contra Dios y necesitamos su misericordia.

La pregunta es ¿Qué es un corazón limpio?

En la Biblia, cuando nos hablan del corazón, están hablando de nuestra manera de pensar, nuestra manera de sentir y nuestras actitudes.

El Señor Jesús dijo en Mateo 15:19

“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”

Entonces en ese orden de ideas podemos decir que las personas que hablan blasfemias no verán a Dios, los chismosos que dan falso testimonio no verán a Dios, las personas que practican la fornicación, es decir sexo por fuera del matrimonio tampoco verán a Dios; los adúlteros no verán a Dios, los homicidas no verán a Dios, y las personas que tienen malos pensamientos tampoco verán a Dios.

Entonces lo que necesitamos es arrepentirnos de nuestros pecados para que él purifique nuestros corazones con la sangre de Jesús, que nos limpie nuestra maldad y realmente podamos ver a Dios, lo cual significa tener su comunión, disfrutar de su amor y su paz, tener su protección sobre nuestras vidas y cuando acabe esta vida terrenal, vivir para siempre en amor y unidad con él en el cielo.

Oración: Padre Santo por favor perdona todos mis pecados, lávame de mi maldad con la sangre de Jesús, límpiame de todo lo impuro que haya en mí y dame un corazón nuevo que ande en pureza, en santidad y en verdad, porque quiero verte, no quiero estar separado de ti. Tú eres la persona más importante para mí, por favor no me dejes y en cambio haz de mí la persona que tú quieres que yo sea, que pueda reflejar la luz y el amor de Cristo en todo lugar y que mis ojos te puedan ver aún en mi diario vivir, amén.

Con amor, Alex y Leo.

 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Porque estar agradecidos en el gozo del Señor?