LA NACIÓN NECESITA TU ORACIÓN
“Escuchen lo que dice el Señor: «Levántate y presenta tu caso contra mí. Que se convoque a las montañas y a las colinas para que sean testigos de tus quejas. ¡Y ahora, oh montañas, escuchen las quejas del Señor! Él entabla un pleito contra su pueblo y presentará sus cargos contra Israel. »Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho? ¿Qué he hecho para que te canses de mí? ¡Contéstame! Yo te saqué de Egipto y te redimí de la esclavitud. Envié a Moisés, a Aarón y a Miriam para ayudarte. ¿No te acuerdas, pueblo mío, cómo el rey Balac de Moab intentó que te maldijeran y cómo, en lugar de eso, Balaam hijo de Beor te bendijo? Recuerda tu viaje de la arboleda de Acacias a Gilgal, cuando yo, el Señor, hice todo lo posible para enseñarte acerca de mi fidelidad». ¿Qué podemos presentar al Señor? ¿Debemos traerle ofrendas quemadas? ¿Debemos inclinarnos ante el Dios Altísimo con ofrendas de becerros de solo un año? ¿Debemos ofrecerle miles de carneros y diez mil ríos de aceite de oliva? ¿Debemos sacrificar a nuestros hijos mayores para pagar por nuestros pecados? ¡No! Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios.”
Miqueas 6:1-8 NTV
En nuestro caminar con el Señor algunas veces anhelamos escuchar la voz audible de Dios o alguna manifestación sobrenatural que nos ayude a tomar decisiones en momentos cruciales.
Dios le habló a su pueblo por medio de los profetas una y otra vez. Ellos anunciaban lo que Dios esperaba del pueblo y hoy esas palabras también son relevantes para nosotros como lo fue para sus primeros oyentes, hace muchos siglos atrás.
Miqueas se dirige al pueblo de Dios y les da instrucciones acerca de cómo actuar en medio de la corrupción y la injusticia social que predominaban en la época. Primero hace un llamado a practicar la justicia, luego a amar la misericordia y por último a humillarse ante Dios.
¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor:
Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Oremos por justicia en nuestro país, pero especialmente que cada uno de nosotros, como seguidor de Jesús, podamos ser justos y misericordiosos, reconociendo que el mejor lugar en el que podemos estar, es a los pies del Maestro.
Esta es la única manera en que nuestra ciudad, nuestro país y nuestra sociedad podrá ser diferente: Cuando cada uno de nosotros reconozca que necesita invitar a Jesús a gobernar en su vida!.
Oración:
Amado Señor, hoy reconozco que te necesito en mi vida, gobierna todo mi ser. Permite que los gobernantes de mi país te reconozcan como su Señor y Salvador y su vida sea transformada. Solo de esta manera ellos podrán practicar la justicia, amar la misericordia y humillarse ante ti.
Ayúdame a visualizar a mi país gobernado por ti! Y a orar y actuar para este milagro ocurra ! Coloca en mi ese sentimiento de fidelidad para asistir a mi celula, y pon en mí el deseo y la determinación para abrir y mantener una célula en qué tu palabra se predique !
En el nombre de Cristo Jesús, amén.
Con cariño, Rossemarie Rizzo Martínez
Pastora MCI Bogotá (Usaquén)
Nota: Tomado del libro "Como orar por el país y sus gobernantes"

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