MARÍA MADRE DE JESÚS

SU OBEDIENCIA VENCE AL MIEDO

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.”

LUCAS 1:30-35, 37-38 RVR1960

 

María no fue elegida por ser extraordinaria. Fue extraordinaria porque fue elegida!!.

No por méritos, sino por gracia. No por su fuerza, sino por su rendición.

En este día de celebración para las madres, es clave recordar cómo fue elegida María la Madre de Jesús:

Todo inició en un rincón olvidado de Nazaret, cuando el cielo irrumpió con una noticia que solo la fe podría soportar: Un ángel con un mensaje, una promesa, y una joven obediente que hizo posible la gestación de un hermoso milagro: ¡La maternidad Divina! Dios no buscó tronos ni templos; Fue en Nazaret, ciudad más pequeña; No en una reina, sino en una simple joven. No con armas, sino con un “sí”, y ese “sí” cambió la historia para siempre, ¡porque Dios premia La obediencia!

Al ser elegida María, estaba envuelta en temor, ¡temblaba por la visitación del ángel!, pero no dudó.

Lo único que hizo fue proclamar “hágase en mí tu voluntad” fue el eco de una fe que no necesitaba ver para rendirse. En ese instante, la eternidad se sembró en su vientre y la cruz comenzó su sombra desde el pesebre.

El mundo celebraría la ternura de Belén, pero ella ya sentía el peso del Calvario. Cada latido del niño sería también un presagio de espada.

Ser madre del Salvador era gloria y quebranto.

Sin embargo, María no negoció condiciones. No pidió que todo fuera claro. Solo se ofreció como sierva. No protagonista, solo sierva. ¡No autora, sino vaso dispuesto para hacer la voluntad de Dios y no la suya!

¿Sabes? la verdadera grandeza de esta mujer fue la obediencia! Porque no radicó en su entendimiento, sino en su abandono, en su total entrega, como lo hacen las madres con sus hijos!.

Ella no necesitó comprender el plan eterno; solo conocer al Dios que lo diseñó. ¿Y no es eso lo que más nos cuesta a nosotros? Obedecer sin comprender, entregar sin garantías, amar cuando no vemos el fruto.

Pero si la obediencia de María no hubiera existido, no habría pesebre, ni cruz, ni tumba vacía. Ella nos enseña que las más grandes obras de Dios comienzan en los corazones que tiemblan… pero obedecen.

Hoy, el mismo Dios que tocó a María busca en nosotros un eco de su disposición. No nos pide entendimiento total, sino entrega absoluta. No nos llama a cargar a Cristo en el vientre, sino a llevarlo en el alma. Y desde allí, darlo a conocer al mundo a través de nuestras acciones, palabras y amor sacrificial.

Reflexión personal:

Obedecer es morir a uno mismo, pero es en esa muerte donde florece la vida.

Oración:

Amado Señor que miras con ternura al humilde y exaltas al que se rinde, forma en mí un corazón como el de María: dispuesto a obedecer incluso cuando tiemble, confiado incluso cuando no entienda. Que mi alma no se aferre al control, sino a tu voluntad. Quiebra en mí todo orgullo, y haz de mi vida un “hágase tu voluntad” que resuene en la eternidad. ¡Y ayuda a las madres que cada día tienen el desafío de criar, guiar y dirigir a sus hijos en el camino estrecho que conduce a la salvación y define su proyecto de vida! Amén.

Tomado del devocional “Mujeres de Fe”

Con Cariño, Rossemarie Rizzo Martínez

Pastora MCI Bogotá, Usaquén.



Comentarios

  1. Sandra Liliana Palacios Gonzalez11 de mayo de 2026 a las 7:27 p.m.

    Pastora gracias. Que bonita, difícil y poderosa palabra...obediencia.

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