
LO VOLVERÁS A HACER Una consecuencia de vivir una vida de Cielos Abiertos es que puedes experimentar una multiplicación de tus fuerzas cuando más las necesitas. Tú y yo sabemos que nuestras fuerzas son limitadas y que a veces nos fallan. Hay cosas que son humanamente imposibles, y hay otras que, por mucho que lo intentemos, parece que no somos capaces de realizarlas. Sin embargo, mire lo que el Señor le dice a la iglesia en Filadelfia: “Conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de vosotros una puerta abierta, que nadie puede cerrar; porque aunque tienes pocas fuerzas, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre" (Apocalipsis 3:8). Recuerda que... ¡No es cuestión de fuerza, sino de gracia! Cuando vives una vida totalmente entregada a Dios (“Conozco tus obras…”), te das cuenta de que no son tus propios esfuerzos los que te hacen avanzar, sino la gracia de Dios. Él es quien hace milagros, quien abre puertas inimaginables, quien nos brinda conexiones divinas... quien h...